La historia está ambientada en el año de 1976, en un valle de los Andes ecuatorianos y gira en torno a una niña de nueve años llamada Manuela. Ella entrará en una disputa por su nombre, debido a que lleva el nombre de su padre, un ateo socialista. En contraste está su abuela, una católica conservadora, la cual insiste en llamarla Dolores, nombre que se le ha concedido por generaciones a las primogénitas de la familia.