Si te dicen que caí: la novela de la memoria

Una dolorosa despedida de la niñez, que presenta una España que ha devorado a toda una generación de ciudadanos.



Estudiante de Derecho, columnista de opinión en el periódico web La República.   Miguel Molina Díaz 01 Junio 2014

Hay novelas que son como huracanes. Devastadoras, desde el punto de vista de la historia. Y revolucionarias, en cuanto a propuestas estéticas. ‘Si te dicen que caí’ (1973), de Juan Marsé, es -precisamente- un torbellino furioso que sa­cudió el lenguaje y desempolvó la memoria del horror.

Marsé la escribió convencido de que no se iba a publicar. Comenzaba la década de los setenta y el régimen franquista se sugería eterno. La novela, ­en efecto, fue vetada por la cen­sura y pasaron muchos años  –la muerte de Franco, la transición y el inicio de la democracia– hasta su publicación oficial en España y su reco­nocimiento como una de las obras icónicas de la narrativa española del siglo XX.

Exiliada de su país, ‘Si te dicen que caí’ se publicó primero en América Latina y ganó en 1973 el Premio Internacional de Novela México. Vargas Llosa, jurado de ese certamen, la calificó como “explosiva en lo político, lo psicológico y lo erótico”.

En ella, Marsé plantea el tema de la memoria desde dos perspectivas: en el contenido y en la estructura formal. La novela empieza cuando Sarnita, el celador del Hospital de Barcelona, recibe el cadáver de Java y al reconocerlo rememora los días de su niñez, durante la posguerra, cuando los niños de la pandilla del barrio se reunían a contar ‘aventis’ –abreviación de aventuras– en las que ellos eran los protagonistas.

Las ‘aventis’, como técnica narrativa, son puestas al abismo o matrioskas, es decir, historias dentro de una gran historia que es la de esa España profundamente dividida. En ellas se relata la búsqueda de la prostituta Aurora Nin, la puta roja. A partir de ese rastreo se desencadena la atmósfera de un país pulverizado en el que los vencedores de la Guerra ­Civil han establecido un régimen de horror y crueldad para los vencidos.

Marsé, sin embargo, no es un escritor panfletario pues su novela no hace concesiones. Es crudo y riguroso a la hora de desmitificar a los héroes populares y describir la metamorfosis de los Maquis, los guerrilleros urbanos antifranquistas que viéndose incapaces de desmontar el Estado fascista renuncian a sus idea­les y se convierten en atracadores y asesinos.

La salvaje polifonía de voces que se arma sobre las ‘aventis’ permite que los lectores no se impliquen emocionalmente con los personajes. De hecho, durante la lectura desconocemos cuánto hay de cierto y cuánto de inventado en las historias que se cuentan los niños. Y eso no hace más que ratificar el poder de la ficción para revelar la verdad de las mentiras. Una verdad ocultada por el régimen: la memoria de los vencidos.

“Quien así habla –escribe Marsé– es un muchacho del Carmelo. No hay mucho de verdad en sus historias mientras el tiempo no demuestre lo contrario, pues este chico cuenta ‘aventis’ basándose no sólo en los sangrientos hechos pasados sino también en los terribles acontecimientos por venir”.

La memoria del horror podría no ser únicamente aquella que se desprende de la Guerra Civil española sino, como lo anotó la escritora mexicana Esther Seligson: “De todas las guerras, de todas las masacres, de todas las revoluciones donde el hombre pone en juego la dignidad del hombre, de todos esos crímenes pasados y futuros que ninguna aspiración a la libertad justifica”.

‘Si te dicen…’ es, además, una dolorosa despedida de la niñez. Tal vez por eso la portada de la primera edición fue esa mag­nífica y desgarradora pintura de Goya, ‘Saturno devorando a sus hijos’. En la novela se presenta una España que ha de­vorado a toda una generación de ciudadanos, los que apoyaron a la república. Una realidad de miseria, desesperanza y opresión que devoró la inocencia de los niños.
Todo el libro es, en realidad, una ‘aventi’: la de Sarnita cuando, frente al cadáver de Java, regresa 30 años en el pasado. 

Y es así cómo, por medio de estos ‘flashbacks’, Marsé presenta la memoria como una necesidad ética y como apuesta estética. Pero, además, hay una tercera forma de mostrar la memoria: ‘Si te dicen…’ es, de entre las novelas eróticas que he leído, una de las más caudalosas.

Obligados por la escasez de juguetes a descifrar el misterio de sus cuerpos, los niños pierden toda noción de pudor y sutileza al afrontar su sexualidad. La memoria aparece registrada en la piel, por medio de la tortura, las caricias, la perversión sexual o como “aquellos temblores de la pelvis, aquel entrechocar de dientes, aquel acurrucarte a mi lado como un perro dócil y asustado”.

Y hay que decirlo: más allá del lacerante contexto político e histórico que allí se describe Marsé, en ‘Si te dicen que caí’, escribió una novela universal que recoge todas las memorias. Él es uno de esos escritores poderoso que, como Faulkner, son creadores de mundos narrativos. Y el de Marsé es un universo ficcional que se inspira en el monte Carmelo y en los barrios paupérrimos de esa Barcelona despedazada de la posguerra. La ciudad desbocada de ‘Últimas tardes con Teresa’ (1966) y ‘La muchacha de las bragas de oro’ (1978). Un planeta novelístico vigoroso y sin tiempo de caducidad. Así lo notó el novelista Rafael Chirbes al decir, sobre esta novela, que “se levanta hasta convertirse en ejemplo de cómo la narrativa aún puede servir de estremecida metáfora total sobre la condición humana”.

Juan Marsé

Nació en Barcelona, España, en 1933. Literariamente se lo ubica en la Generación de los 50, a la que se conoce como la Escuela de Barcelona, de la que también formaron parte, entre otros, Manuel Vázquez Montalbán y Juan Goytisolo. Autor de 12 novelas y cinco libros de cuentos y relatos, entre otros escritos, Marsé también incursionó en el periodismo. Como testigo del mundo de la posguerra, el catalán aborda en su obra la degradación moral de la sociedad española. El barrio de Guinardó, en Barcelona, es su universo recurrente en la ficción. Recibió el Premio Cervantes 2009.

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