Negociaciones secretas entre Castro y Kennedy

Robert Kennedy, hijo de ‘Bobby’ Kennedy y sobrino del presidente John F. Kennedy habla sobre las relaciones entre EE.UU. y Cuba durante los 54 años del embargo estadounidense a la Isla.



Robert Kennedy/White Plains, EE.UU. IPS. (I) 10 Enero 2015

El día del asesinato del presidente John F. Kennedy (JFK), el 22 de noviembre de 1963, uno de sus emisarios mantuvo una reunión secreta con el líder cubano Fidel Castro en la playa de Varadero, en Cuba, para discutir las condiciones que pondrían fin al embargo de Estados Unidos contra la isla y comenzarían el proceso de distensión entre ambos países.

Eso fue hace 50 años y ahora, por fin, el presidente estadounidense Barack Obama retomó el proceso de convertir el sueño de JFK en realidad con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba.

Esas conversaciones clandestinas en la residencia de Castro en Varadero se desarrollaban hacía meses, habiendo evolucionado a la par de la mejora de las relaciones con la Unión Soviética tras la crisis de los misiles en Cuba de 1962.

Durante esa crisis, JFK y el líder soviético Nikita Jruschov, los dos enfrentados a sus propios militares de línea dura, desarrollaron un respeto mutuo, incluso cordialidad, el uno por el otro. Un pacto secreto entre ellos allanó el camino para el retiro de los misiles soviéticos de Cuba y los misiles estadou­nidenses de Turquía, salvando así el honor de ambos.

Castro, por su parte, estaba furioso porque los rusos ordenaron la retirada de los misiles sin consultarlo. Tras la crisis, Jruschov invitó a Fidel a Rusia para suavizar la ira.

Los revolucionarios
Los revolucionarios
Fidel Castro, aquí con el Che, tenía motivos para haberse resentido con los soviéticos.

Castro y Jruschov pasaron seis semanas juntos, mientras el líder ruso acosaba a Fidel para que buscara la distensión y la paz con el presidente Kennedy.

“Mi padre y Fidel desarrollaron una relación de maestro y discípulo”, escribiría más adelante Sergei, el hijo de Jruschov. Este último quería convencer a Castro de que JFK era digno de confianza.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) espiaba a todos. En un comunicado secreto enviado el 5 de enero de 1963 a sus compañeros, el agente Richard Helms, que se convertiría en director de la agencia en 1966, advirtió que “a petición de Jruschov, Castro regresaba a Cuba con la intención de adoptar una política conciliadora hacia el gobierno de Kennedy, por el momento”.

JFK era abierto a esos avances. En el otoño boreal de 1962 él y su hermano Robert enviaron a James Donovan, un abogado de Nueva York, y a John Nolan, un amigo y consejero de mi padre Robert Kennedy, a negociar la liberación de 1 500 presos cubanos que Castro capturó tras la invasión de Bahía de Cochinos, en 1961.

Donovan y Nolan desarrollaron una amistad cordial con Castro, con quien viajaron juntos por el país. Fidel les hizo un recorrido por el campo de batalla de Bahía de Cochinos y los llevó a ver tantos partidos de béisbol que Nolan juró que nunca más volvería a ver ese deporte, según me contó.

Luego de liberar a los últimos 1 200 prisioneros el día de Navidad de 1962, Castro le preguntó a Donovan cómo proceder para normalizar las relaciones con Estados Unidos. “De la manera en que los puercoespines hacen el amor, con mucho cuidado”, fue la respuesta.

Mi padre y JFK tenían una intensa curiosidad acerca de Castro y les exigían a Donovan y a Nolan descripciones muy personales del líder cubano.

La prensa estadounidense había caricaturizado a Fidel como borracho, sucio, irascible, violento e indisciplinado.

“Nuestra impresión no cuadraría con la imagen comúnmente aceptada. Castro nunca fue irritable, nunca fue borracho, nunca fue sucio”, les respondió Nolan.

JFK sintió una simpatía intuitiva hacia la Revolución Cubana. Su asistente especial y biógrafo Arthur Schlesinger escribió que “Kennedy tenía una simpatía natural por los desvalidos de América Latina y entendía el origen del resentimiento contra EE.UU”.

Castro tenía sus propias razones nacionalistas para rechazar la dependencia soviética, par­ticularmente después de la crisis de los misiles.

Dejó claro su deseo de acercamiento en las conversaciones privadas con la periodista de la cadena televisiva ABC, Lisa Howard, quien se desempeñó como otra emisaria informal entre JFK y Fidel.

Howard informó a la Casa Blanca que Castro “estaba dispuesto a discutir el personal y los equipos soviéticos en suelo cubano, la indemnización por las tierras y las inversiones norteamericanas expropiadas, la cuestión de Cuba como base para la subversión comunista en todo el hemisferio”.

Cuando los presos cubanos fueron liberados, JFK consideró seriamente la reanudación de las relaciones con Castro. Ese impulso lo llevó a navegar por aguas peligrosas. La sola mención de una distensión con Fidel era dinamita política ante la proximidad de las elecciones presidenciales de 1964 en Estados Unidos.

En septiembre de 1963, JFK solicitó a William Attwood, un experiodista y diplomático estadounidense ante la ONU, que entablara negociaciones secretas con Castro.

Attwood conocía a Castro desde 1959, cuando cubrió la Revolución Cubana para la revista Look, antes de que el líder se volviera contra EE.UU.

Ese mes, mi padre pidió a Attwood que encontrara un lugar seguro para mantener conversaciones secretas con Fidel.

En octubre, Castro comenzó a organizar el vuelo clandestino de Attwood a una remota pista de aterrizaje en Cuba para iniciar las negociaciones sobre la distensión.

El 18 de noviembre de 1963, cuatro días antes del asesinato de JFK en Dallas, Castro escuchó la conversación telefónica de su ayudante, René Vallejo, con Attwood y acordó el orden del día para la reunión.

Ese mismo día, JFK preparó el camino para el acercamiento con un mensaje público claro.

Un mes antes, JFK había abierto otra vía secreta hacia Castro a través del periodista francés Jean Daniel, director del periódico socialista Le Nouvel Observateur.

En camino a entrevistar a Fidel en Cuba, el 24 de octubre de 1963, Daniel visitó la Casa Blanca, donde JFK habló con él acerca de las relaciones entre ambos países.

En un mensaje destinado a Castro, JFK criticó enérgicamente al líder cubano por precipitar la crisis de los misiles. Luego cambió de tono, expresando la misma empatía hacia Cuba que había mostrado por el pueblo ruso en su discurso del 10 de junio de 1963, en Washington, al anunciar la  prohibición de los ensayos nucleares con la  Unión Soviética.

Kennedy se explayó sobre la extensa historia de las re­laciones de Estados Unidos con el régimen corrupto y tiránico de Fulgencio Batista.

JFK le dijo a Daniel que había apoyado el Manifiesto de Sierra Maestra al comienzo de la Revolución Cubana.

Entre el 19 y el 22 de noviembre de 1963, Castro tuvo sus propias entrevistas con Daniel, en las cuales interrogó cuidadosa y meticulosamente al periodista francés sobre su reunión con JFK, particular­mente respecto del fuerte respaldo de este a la Revolución Cubana.

Entonces Castro guardó un silencio reflexivo, componiendo una respuesta cuidadosa que sabía que JFK aguardaba. “Creo que Kennedy es sincero. También creo que expresar hoy esa sinceridad puede tener significación política”, dijo al final, midiendo cada palabra.

Y siguió con una crítica detallada de los gobiernos de Kennedy y Eisenhower, que habían atacado su Revolución “mucho antes de que existiera el pretexto del comunismo”.

“No puedo evitar tener la esperanza… de que un líder vendrá a la delantera en América del Norte (Kennedy, ¿por qué no?, tiene muchas cosas a su favor) que tendrá el coraje de lidiar con la impopularidad, combatirá a los monopolios, dirá la verdad y, lo más importante, dejará a las naciones actuar como ellas decidan. Kennedy todavía podría ser ese hombre”, le dijo a Daniel.

“Él todavía tiene la posibilidad de convertirse, a los ojos de la historia, en el más grande Presidente de EE.UU, el líder que puede por fin entender que puede haber coexistencia entre capitalistas y socialistas, incluso en el continente americano. Sería entonces un presidente aún mayor que Lincoln”, subrayó Castro.

 

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta