El problema no es la paz, sino qué paz

El escritor colombiano Daniel Samper Pizano estuvo unos días de visita en Quito y se dio un momento para hablar sobre la paz, ese concepto que todos ensalzamos, pero por el que pocos se la juegan



iguzman@elcomercio.com   Ivonne Guzmán. Editora (O) 14 Marzo 2015

Daniel Samper Pizano vino esta semana a Quito a visitar a su hermano Ernesto (actual presidente de la Unasur y expresidente de Colombia) y, de paso, a participar en una charla sobre fútbol y globalización en la Flacso. En medio de estas actividades, en lo que parece más un asalto que la solicitud de una entrevista, lo convenzo de que conversemos sobre la paz; tema que a él, al inicio, se le antoja que le compete más al Papa.

Una vez convencido, y con el tiempo en contra (faltan pocos minutos para que comience su intervención en Flacso), no hay espacio para circunloquios, solo para preguntas y respuestas.

¿En qué es en lo primero que piensa cuando le mencionan la palabra paz?

Pues en estos tiempos es difícil, siendo colombiano, no pensar en la paz de Colombia.

Pero hace un rato me dijo: ¡Uy ese tema es para el Papa, eso es aburridísimo!

Eso era antes de la entrevista. Es muy difícil que a un colombiano le digan paz y piense en la pax romana o piense en la capital de Bolivia. Pensará siempre en el proceso en el que estamos involucrados todos.

¿Y usted es optimista respecto de ese proceso?

Sí, tengo el atrevimiento de ser optimista en un país donde los optimistas generalmente se equivocan.

¿La sociedad contemporánea valora poco la paz?

Hombre, creo que se le rinde mucho tributo a la paz, pero de boquilla. Es decir, todos hablamos de la importancia  de la paz y al que no esté con la idea de paz que nosotros tenemos estamos dispuestos a abofetearlo y pegarle para que aprenda qué es la verdadera paz.

Le damos guerra hasta que aprenda...

Sí; es decir, quién no quiere la paz. Y ese es el problema de la paz, no hay nadie que no la quiera. Hitler quería la paz, Stalin quería la paz, Mao quería la paz, la Inquisición buscaba la paz… El problema no es la paz, sino qué paz. Si es la paz de los sepulcros, que era acabar con el rival, o si es una paz creativa, democrática, jovial; una paz que a todos nos haga partícipes.

Como que no comprendemos mucho la paz, ¿no?

Lo que pasa es que hay una manipulación permanente de la palabra.  (Álvaro) Uribe habla de la paz igual que (Juan Manuel) Santos, y ambos están hablando de dos situaciones distintas. Sobre todo es muy distinto el camino.

¿Hay algo por lo que valga la pena hacer la guerra para lograr la paz?

Sí, a veces sí. Qué tal que no hubiéramos hecho la guerra de independencia; en este momento todos seríamos compatriotas, y no estaría mal, de (Andrés) Iniesta y de Xavi Hernández. Sí, hay causas por las que hay que luchar y luchar. Hay ciertos momentos en que por desgracia la defensa de la paz solo se puede hacer por determinados medios. Qué tal que no se hubiera combatido a Hitler, por ejemplo. Se habría quedado con el mundo. 

¿Qué es lo más sensato que ha escuchado o que ha leído sobre la paz?

Pues he leído mucho sobre la paz, y quizá la síntesis de esas muchas cosas es que en lo que tiene que ver con Colombia, y también con otros países, es que la paz no es simplemente la firma de un documento. La paz empieza a construirse ahí; eso es como una casa: uno se reúne con el arquitecto y se hace un contrato, pero no está la casa, sino solo el contrato para empezar a hacer la casa.

Ahí empieza el trabajo.

Sí y eso será muy difícil de construir si no se piensa en una paz que sea para todos, democrática, igualitaria; una paz que nos ayude a arreglar los problemas que condujeron a la guerra. Porque la guerra colombiana no fue un capricho, es producto de unas circunstancias económicas y sociales de opresión, de desigualdad, de explotación y si hacemos la paz y no se corrigen esas condiciones de explotación nuestros bisnietos estarán en lo mismo.

¿Usted es pacífico, pacifista o ambas cosas?

Según, ¿en el fútbol?

¿Cómo es en el fútbol?

En fútbol soy vehemente. Pero yo soy en general pacífico y me repugna la violencia; creo que muy pocas veces la violencia ofrece una solución.

¿Por qué aboga?

Por el diálogo, el buen rollo; abogo por entrar en conciencia de las circunstancias.

¿Es decir, que es pacifista también?

Sí, sí. Yo me crié en esa generación de los años 60 que lo mismo ponía una florecita en el cañón del fusil del policía que le daba ánimo a los guerrilleros vietnamitas para derrotar a los Estados Unidos. Es decir, que viví una confusión de valores, como todas las generaciones.

¿Algún lugar o escena en la que usted se haya sentido completamente en paz?

¿Fuera del fútbol? (risas) Creo que la paz que yo conozco es la de haber leído un buen libro, de haber asistido a un buen concierto; la paz de haber tenido una conversación estupenda con mis hijos o con mis amigos. La paz de haber visto un buen partido de fútbol. Esa pequeña paz es la que creo que lo anima a uno a seguir en la vida cada día. Hay otra que es la gran paz, la de la armonía universal, pero esa se la dejo a Platón y a Aristóteles.

¿Cuándo fue la última vez que se sintió en paz?

Generalmente, cuando acabo de hacer un buen trabajo disfruto de una paz, de una especie de sensación de armonía.

Piense en palabras que rimen, aunque no literalmente, sí conceptualmente, con paz.

Armonía, tranquilidad, solidaridad. Y justicia. Uno de los conceptos menos pacíficos del mundo es la injusticia. 

¿Y cuál es la receta para nunca vivir en paz?

Lo primero es no estar en paz con uno mismo. El corrupto que sabe que es corrupto, el que es injusto en su casa, con su mujer, sus hijos; esos que saben que están incurriendo en una agresión, de la índole que sea, esos son los que primero se sentirán en guerra con la paz.

Daniel Samper Pizano
Daniel Samper Pizano
Bogotá, 1945. Periodista y escritor. Escribió 50 años en diario El Tiempo, de Colombia y desde el 2014 está retirado del oficio. Ahora se dedica a leer, escribir libros y a ver fútbol "en paz", dice.

 

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta