Chiriboga o la identidad imaginaria

En el filme ‘Un secreto en la caja’, el ficticio escritor ecuatoriano integrante del ­‘boom’ latinoamericano reactiva un largo debate sobre literatura e identidad.



gflores@elcomercio.com   Gabriel Flores. Redactor (O) 18 Abril 2016

Por unos segundos, los ojos del ficticio escritor Marcelo Chiriboga se pierden en la nada; acto seguido, aprieta el rostro, levanta las cejas y traga saliva. Lo último que alcanza a decir, antes de que el fundido a negro lo elimine de la pantalla, es que los jóvenes escriban como si no tuvieran un país.

Las últimas palabras de Chiriboga en ‘Un secreto en la caja’, el falso documental dirigido por el cineasta ecuatoriano Javier Izquierdo, son una invitación para repensar la relación entre la literatura y la identidad de una nación.

Jorge Luis Borges zanjó el debate sobre la actitud nacionalista que puede tener un autor respecto del lugar desde donde escribe, señalando que su única patria es la literatura. El  filme de Izquierdo reabre este  debate y lo conjuga con una línea imaginaria; esa misma línea que el escritor Jorge Enrique Adoum definió como  parte de un país irreal, limitado por sí mismo y cavado en el cemento al pie de la pirámide.

Ese vínculo identitario -que en ocasiones se convierte en espejo de frustraciones y desvaríos de las sociedades, pero también en espacio de reconocimiento de las diferencias- tiene sus inicios en el territorio que nos abarca, en los escritos de Juan de Velasco, en relación al mítico Reino de Quito.  

La idea de lo diferente, que aparece con este mito fundacional, se hace más evidente en el siglo XIX, donde la literatura era política y la política estaba encaminada a crear una identidad latinoamericana. Saltan a escena los nombres de: Andrés Bello, Domingo Sarmiento y José Joaquín de Olmedo.

Este último delinea la identidad ecuatoriana a través de una conexión con el pasado; con algo ‘propio’ y ‘único’. La respuesta a sus cavilaciones la encontró en el poema Victoria de Junín, Canto a Bolívar.

A criterio de Agustín Cueva, poemas como los de Olmedo aparecieron por la necesidad que había de conectarse con el pasado. La identidad literaria del país fue fundada en ese texto donde Huayna Cápac es perfilado a imagen y semejanza del dios Zeus, con lo cual se abre la posibilidad de una identidad bicéfala, esquizoide, que empata con los conflictos del mestizaje.

Luego aparecen escritores como Juan León  Mera con ‘Cumandá’, una novela que delinea la identidad ecuatoriana a través de la dicotomía entre civilización y barbarie. Muchos críticos la consideran una imitación del ‘Atala’, del escritor francés Chateaubriand en quien Mera se veía reflejado.

El falso documental  del cineasta
El falso documental del cineasta
Javier ­Izquierdo se exhibe en el cine Ocho y Medio.

Tiempo después aparece ‘A la costa’, de Luis A. Martínez, quien  muestra cómo la identidad nacional de inicios del siglo XX estaba  atravesada por dos mundos: el conservadurismo de los serranos y el liberalismo de los costeños. Una referencia anterior a esta división regional, en la identidad ecuatoriana, se halla en los versos satíricos escritos  por Juan Bautista Aguirre, en Breve diseño de las ciudades de Guayaquil y Quito.

Con estos referentes  no es descabellado que Marcelo Chiriboga, el personaje ficticio que fue creado por el escritor chileno José Donoso y el mexicano Carlos Fuentes, se haya convertido en el epítome del mito de la identidad en la literatura ecuatoriana.

En las primeras décadas del siglo XX, poetas como los de la generación ‘decapitada’ buscaron  un espejo en donde verse reflejados y se encontraron nuevamente con los  escritores europeos -la identidad perfilada desde ‘afuera’-; la paradoja del modernismo es que era un movimiento latinoamericano pero que se hallaba en el extranjero y con símbolos no propios.

Más tarde, en el campo de la lírica, en esa búsqueda del ‘otro’ se sumaron escritores de vanguardia como Jorge Carrera Andrade, Gonzalo Escudero y Alfredo Gangotena, quien en Francia entabla amistad con Henri Michaux, el autor de ‘Ecuador’; una nueva paradoja, la identidad ecuatoriana vista y pensada desde afuera y por extranjeros.  

Pablo Palacio y los escritores de los treinta son, según el poeta Julio Pazos, la última  generación de autores locales que  habló de la identidad nacional. “La idea de nación después de esa generación pasó al ámbito político”. La literatura de esos años mostró mundos ocultos y olvidados; esos ‘otros’ que hasta ese momento no habían aparecido en el mapa de las letras ecuatorianas. Libros como ‘Los que se van’, ‘Los Sangurimas’ o ‘Huasipungo’ son parte de un país cuya literatura no ha conseguido mayores ecos en el concierto internacional.  

Hasta ese momento, la identidad nacional, mediante la literatura, había olvidado, marginado y ocultado el mundo de los cholos, los negros, los montuvios y los indígenas. Fue una toma de conciencia desde el escritor mestizo que se convierte en ese ser que, a través de las palabras, podía dar voz a los otros.

Mencionar que el realismo social de los treinta estaba lleno de textos ‘patrióticos’ es cerrar el debate y desconocer que esta etapa literaria -como el resto de épocas- está permeada por otras corrientes y estilos literarios. Quizás esto sucede porque, como menciona uno de los personajes del falso documental de Izquierdo, los ecuatorianos tenemos gran capacidad para el olvido y para el resentimiento.

En aquel proceso de construcción de la identidad ecuatoriana Palacio hace lo mismo que Icaza, Gallegos Lara o Gil Gilbert, en relación a esa búsqueda de una identidad desde  ‘adentro’, salvo que el autor de ‘Un hombre muerto a puntapiés’ saca del olvido a los homosexuales, a los locos  y al mundo subterráneo de las ciudades emergentes. Al inicio, la generación de los treinta realiza este ejercicio desde la distancia, pero luego -como comenta Pazos- desde  vivencias propias, como le sucedió al  propio Icaza con la escritura de su novela ‘El chulla Romero y Flores’.

Autores como Adalberto Ortiz y Nelson Estupiñán Bass van más allá y hacen literatura afro desde sus vivencias como afros. Se muestra que el país no solo puede estar formado por una identidad sino por identidades diversas. Hacia los autores del  treinta volvió el grupo de los Tzántzicos, quienes en la década de los setenta, esbozaron una nueva identidad local desde el parricidio y el simbolismo.

Diego Araujo, periodista, catedrático y crítico de la literatura ecuatoriana, sostiene que lo importante sobre el mito de Chiriboga no es la frustración que puede causar en las personas, sino el puente que puede tender para que se esclarezcan esas frustraciones y para que, sobre todo, se reconozca el trabajo de autores como el escritor Pablo Palacio o el poeta César Dávila Andrade, autor del poema ‘Boletín y elegía de las mitas’, un texto donde la búsqueda de identidad se marca a través del mundo simbólica de la tragedia del indio.

Los aportes del escritor Carlos Fuentes en sus novelas ‘Cristóbal Nonato’ (1987) y ‘Diana la cazadora solitaria’ (1994) y los del escritor ecuatoriano Diego Cornejo Menacho en ‘Las segundas criaturas’ (2010) han perfilado su personalidad,  su estatus e, incluso, sus manías.

Chiriboga, al igual que la línea imaginaria de la que hablan Izquierdo y Adoum, ha ganado en verosimilitud pero también en mitología.

Uno de los mitos más famosos, recordado sin empacho en ‘Un secreto en la caja’, son las líneas imaginarias de los mapas del Ecuador; esas mismas líneas imaginarias trazadas entre identidad y literatura, que, en la posmodernidad, se asemejan a esas fronteras idílicas que, hasta finales del siglo XX, los niños de las escuelas dibujaban con emoción y a todo color  en sus clases de geografía.

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta