La corrección política oculta fracasos

Roberto Aguilar huye de la corrección política como de la peste. Y su ejercicio diario del análisis periodístico le permite poner un ojo lúcido sobre esta ‘moda’ que ha permeado todos los espacios de la sociedad.



iguzman@elcomercio.com   Ivonne Guzmán. Editora 17 Enero 2015

De un tiempo a esta parte, aunque aquí todos hablemos español no todos hablamos el mismo idioma. Roberto Aguilar lo sabe, lo resiente y no se resigna. Debe ser porque no está hecho para vivir bajo el imperio de la corrección política.

La tarde/noche que nos juntamos en su casa para hablar está nervioso. Roberto, como periodista que es, está acostumbrado a hacer las preguntas. Para que se relaje, conversamos un rato largo de cualquier cosa e iniciamos con la sesión de fotos; primero en la terraza, luego en la biblioteca. Treinta minutos después, esta conversación comienza con una de las mentes más brillantes del periodismo ecuatoriano diciéndome: “¿Qué te voy a decir? Tengo la cabeza vacía”.

¿Qué nos ha quitado la corrección política?
Llaneza, simplicidad, espontaneidad; sobre todo, espontaneidad. Y también libertad, porque es la forma más sutil de censura que hay.

¿La cara menos violenta de la censura?
Sí, digamos que es la que nos terminamos imponiendo nosotros mismos, porque es una forma de comunicación generalizada que tienes que adoptar para no desentonar. Si en lugar de decir: “todos y todas”, dices simplemente: “todos”, es posible que haya gente en el auditorio que piense que no está siendo incluida.

¿Cuál diría que es el límite entre corrección política e hipocresía?
Depende del caso, pero tendería a pensar que no hay un límite, me parece que son casi sinónimos. Porque muchas formas de corrección política en verdad son eufemismos; es decir, una forma de no decir algo, ¿cierto? Y el lenguaje de la corrección política es eso: una forma de no decir algo. Y lo primero que es evidente en una fórmula de corrección política es lo que no quieres decir.

Como cuando dices: ‘morenito’, en lugar de  negro.
Pero ahora no se puede decir la palabra negro. Incluso dependiendo del contexto, si lo haces como medio de comunicación, puedes ser enjuiciado.

¿El opuesto de la corrección política es la sinceridad?
La sinceridad y la espontaneidad, diría yo.

La corrección política, ¿está cimentada más en el miedo o en el respeto?
En el miedo, y básicamente en el miedo a desentonar.  

Es algo que se siente mucho entre los estadounidenses y ese cuidado extremo que tienen con todo.
De hecho, ellos son los inventores de la corrección política. El término viene de ahí; me parece que es en los 60 o 70 cuando empieza a usarse el término en la acepción que estamos manejando. Porque antes la corrección política era una fórmula, que se usaba dentro de la izquierda, de lo que era correcto pensar o no en concordancia con el marxismo.

¿Qué relaciones construye una sociedad gobernada por la corrección política?
Relaciones hipócritas, basadas en eufemismos; donde la gente sigue pensando lo que sigue pensando, pero no puede expresarlo. Cuando tú dices: no vidente en lugar de ciego, supongo que debes tener algún prejuicio contra la ceguera para pensar que la palabra ciego es ofensiva.

O que no podamos decir presos, sino personas privadas de la libertad.
Imagínate. Incluso adoptar un lenguaje administrativo, burocrático, y que ese lenguaje tenga que ser parte, por ejemplo, del vocabulario de los periodistas; yo, como periodista, me niego simplemente.

Eres la excepción.
Es una mala idea para los periodistas adoptar un lenguaje que no es el suyo.

¿Cómo imaginas un mundo en el que las cosas fueran llamadas por su nombre y sin los filtros de la cortesía?
¡Zas! Había un capítulo en ‘Dr. House’ (la serie) en el que un paciente tenía un síndrome cerebral que le obligaba a decir lo que estaba pensando; no lo podía evitar. Y era terrible, era invivible. Su mujer era activista contra el cáncer de seno. Y él era un intelectual cínico al que eso le parecía una pendejada y nunca se lo había dicho hasta que contrajo esta enfermedad y empezó a decírselo; y a decir qué opinaba de la hermosa mujer que pasaba a su lado, mientras su mujer estaba ahí. En realidad, lo que te demostraba ese capítulo es que sí se necesitan fórmulas de contención, pero no tiene que ser necesariamente la corrección política. Lo que es horrible de la corrección política es que viene por decreto.

¿Qué filtros sí funcionan?
La cortesía y la preocupación por los demás. Y el ponerse en el lugar de los demás, que es un principio de ética pública. Pero nada de esto es la corrección política; a mí lo que me preocupa es lo eufemística que puede ser y, por ejemplo, en el campo periodístico los eufemismos deberían estar prohibidos.

¿Cómo suena, cuando habla, una persona seducida por la corrección política?
Bueno, hay que ir a la Asamblea y oír a los asambleístas de Alianza País. Y eso me suena a que hay que inventarse un nuevo diccionario. El problema es que todas las razones de existir de la corrección política son buenas: la inclusión, el respeto; y el momento en que un discurso de esos con buenas intenciones se impone en la sociedad, uno tiene miedo a desentonar.

Porque quedas como un desadaptado.
Sí. Cuando las intenciones son buenas es difícil oponerse a ese tipo de discurso; esa es la trampa de la corrección política, que si te opones a ella puedes parecer un racista, un excluyente, un mal tipo.

¿Serías capaz de encontrar tres aspectos positivos a lo políticamente correcto?
(Piensa un rato largo, argumenta, se contradice) No, no soy capaz.

Ahora dame un solo argumento para defender lo políticamente incorrecto.
Bueno, todo lo que he dicho abona a una defensa de la incorrección política. Porque el lenguaje es de quien lo habla y no de grupos de interés que deciden cómo se debe hablar. Me refiero a intereses siempre con buenas intenciones, con las que uno siempre puede estar de acuerdo: minorías sexuales, feministas, minorías étnicas… Es gente que en principio tiene razones para quejarse de exclusión y discriminación, pero que piensa que el lenguaje es discriminador per sé.

Como si con decir “todos y todas” ya las mujeres ya gozáramos de los mismos beneficios de los hombres.
Claro, pero es absurdo.

Y, por ejemplo, en Estados Unidos a los negros ya no le dicen ‘niggers’, pero igual les disparan.
Sí y eso significa que el famoso ‘melting pot’ es un fracaso en Estados Unidos. La corrección política es la constatación del fracaso del ‘melting pot’. La corrección política tiene que ver con procesos de convivencia fracasados. Ahí donde todavía persisten fórmulas de racismo y exclusión te escudas en lo políticamente correcto para no poner en evidencia eso, y lo que logras hacer es precisamente lo contrario.

¿Cuándo crees que es imperdonable que, como sociedad, nos refugiemos en la corrección política?
Cuando implica claudicar derechos o privar a alguien de derechos. Por ejemplo, en el caso de Bonil. Y es imperdonable cuando la corrección política se impone como ley de la república. El artículo 61 de la Ley de Comunicación dice: Será considerado contenido discriminatorio todo aquel que connote distinción de género, raza, religión…

Todos tenemos un punto políticamente correcto y somos hipersensibles respecto de algo, ¿cuál crees que es el tuyo?
Bueno, yo soy respetuoso con un montón de cosas, pero no lo hago por corrección política. Estoy pensando en cosas que me podrían afectar... Mi mamá murió con alzhéimer, pero no me molestan los chistes sobre esta enfermedad, que son muy comunes y que es algo que podría tocarme. Oye, sabes que no... Yo sí me he impuesto como disciplina mental dejar que la gente hable y se exprese.

Roberto Aguilar

Roberto Aguilar
Roberto Aguilar
Nació en Quito en 1966. Estudió Antropología e Historia en la Universidad Católica, pero no se graduó.

Empezó en el periodismo muy joven; ha pasado por los diarios Hoy, El Comercio, El Universo, Expreso y en las revistas Vistazo y Vanguardia. Sus crónicas, análisis y reportajes se caracterizan por ser lúcidos, frontales y terreno vedado para la corrección política. Desde noviembre del 2014 escribe el blog www.estadodepropaganda.com

 

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