Las ‘charadas’ de la alianza de libre comercio Transpacífico

Las élites empresariales más poderosas de cada país serán las beneficiarias del TPP. Este no favorece el libre intercambio.



Por Joseph Stiglitz* y Adam Hersh** (O) Project-Syndicate 17 Octubre 2015

El hecho de que negociadores y ministros de Estados Unidos y otros 11 países de la costa del Pacífico se hayan reunido en Atlanta, en un esfuerzo para ultimar los detalles del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), amerita un análisis sobrio. El mayor acuerdo comercial y de inversión  regional no es lo que parece.

Se oirá hablar mucho acerca de la importancia del TPP para el “libre comercio”. La realidad es que se trata de un acuerdo para regular las relaciones comerciales y de inversiones solamente de sus miembros, lo cual se hará en beneficio de las élites empresariales más poderosas de cada país. No se equivoque: es evidente  que entre las principales cuestiones pendientes, alrededor de las cuales los negociadores siguen discutiendo, está que el TPP no es sobre ‘libre’ intercambio.

Nueva Zelanda ha amenazado con retirarse del tratado, debido a la manera en que Estados Unidos y Canadá quieren controlar el flujo de productos de consumo diario. Australia no está  a gusto respecto de cómo EE.UU. y México planean controlar el comercio de azúcar. Y, por último, EE.UU. no está contento con el manejo del comercio de arroz por parte de Japón. Estas industrias se encuentran soportadas por significativos bloques de votación, en sus respectivos países. Ellas representan solo la punta del iceberg, en términos de cómo el TPP desarrollará una agenda que va en contra del libre intercambio.

Para comenzar, consideren qué haría el acuerdo para expandir los derechos de propiedad intelectual para las grandes compañías farmacéuticas, según lo que pudimos aprender de las versiones filtradas del texto de las negociaciones.  Estudios económicos claramente demuestran que es débil el argumento de que estos derechos de propiedad intelectual impulsan la investigación. De hecho, hay evidencia de lo contrario: cuando la Corte Suprema invalidó la patente de Myriad sobre el gen BRCA, provocó una ola de innovación que resultó en mejores pruebas, a costos más bajos. En efecto, las provisiones en el TTP restringirían la libre competencia, lo que llevaría a un alza en los precios para los consumidores norteamericanos y alrededor del mundo, una antítesis del libre comercio.

El TTP controlaría el intercambio en los farmacéuticos a través de un cambio de  reglas aparentemente arcano en cuestiones como “relación de patentes”, “exclusividad de la información” y biológicas. La meta es que las farmacéuticas pudieran ser autorizadas para, efectivamente, extender, algunas veces por tiempo indeterminado, sus monopolios en medicinas patentadas, manteniendo a los genéricos más baratos fuera del mercado y bloqueando la entrada de competidores “biosimilares” durante años.

De forma similar, considere cómo Estados Unidos espera usar el TPP para manejar el comercio de la industria del tabaco. Por décadas, las compañías de tabaco estadounidenses han usado los mecanismos de adjudicación de inversión extranjera, creados por tratados como el TPP, para evadir las regulaciones que pretenden  frenar el  daño a la salud pública por el consumo de tabaco. Bajo esta solución de disputas inversionistas-Estado (ISDS), los inversores extranjeros han obtenido nuevos derechos para influenciar a los gobiernos nacionales, incluyendo el arbitraje privado para las regulaciones que ellos consideren como amenazas al retorno esperado de la inversión de sus transacciones.

Los intereses corporativos internacionales pregonan a  la  ISDS  como necesaria para proteger los derechos de propiedad, donde el alcance de la ley y de  las cortes falta. Sin embargo, este argumento carece de sentido. EEUU está buscando el mismo mecanismo para aplicarlo en un megatratado similar con la Unión Europea, la Asociación de Comercio e Inversión Transatlántica, a pesar de que no hay duda sobre la calidad de los sistemas legales y judiciales en Europa.

Siendo certeros, los inversionistas -sin importar su procedencia- merecen la protección de una expropiación o de regulaciones discriminatorias.
Pero la  ISDS va más allá: la obligación de compensar a los inversionistas por pérdidas sobre la rentabilidad esperada puede y ha sido aplicada incluso donde las leyes no son discriminatorias y los ingresos son obtenidos por ocasionar daño a la sociedad.
Philip Morris International actualmente se encuentra realizando el seguimiento a casos en contra de Australia y Uruguay (no miembro del TPP) por requerir que los paquetes de cigarrillos llevaran etiquetas de advertencia. Canadá, amenazada de una manera similar, desistió de la introducción de etiquetas similares unos años atrás.

Dado el velo de confidencialidad alrededor de las negociaciones del TPP, no es claro si el tabaco será excluido de algunos aspectos de la ISDS. De igual manera, el problema de la regulación persiste: estas  disposiciones dificultan a los gobiernos para cumplir con sus funciones básicas- la protección de la salud y seguridad de sus ciudadanos, garantizando la estabilidad económica y cuidando el medioambiente.
Imagínense  lo que habría pasado si estas  disposiciones hubieran estado vigentes cuando los efectos letales del amianto fueron descubiertos. En vez de detener la producción y forzarlos a indemnizar a los perjudicados, bajo la ISDS, los gobiernos tendrían que pagar a los fabricantes para no matar a sus ciudadanos.

No debería sorprender a nadie que los tratados internacionales de EE.UU. producen un comercio regulado, en vez de uno libre.  Esto es lo que sucede cuando del proceso de formulación de políticas son excluidos los grupos de interés no empresariales, sin mencionar los representantes al Congreso elegidos por el pueblo.

*Premio Nobel de Economía 2001 y profesor de la Univ. de Columbia. **Economista del Instituto Roosevelt.

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta