La Alameda, ese ­espacio atrapado entre dos ritmos

El parque ha quedado desde la primera mitad del siglo XX como una zona de ­transición entre en Centro Histórico y la nueva ciudad, lo que explica su deterioro.



Víctor Vizuete. Editor 23 Mayo 2015

Quito, como todas las ciudades, posee íconos urbanos, zonas rosas y muchas huecas. Sitios referenciales que todo el mundo conoce. La Alameda es uno de ellos. Quien no ha pasado, al menos una vez en su vida por su entorno, no puede arrogarse el gentilicio de quiteño o capitalino. Este parque, enquistado como cuña (de ahí su nombre indígena de ‘Chiquihuada’, Punta de lanza) en el Centro Histórico, tiene una superficie de 6 hectáreas, cerradas por las avs. Gran Colombia y 10 de Agosto y las calles Sodiro y Caldas. No obstante, su área de influencia (según un estudio municipal del 2002) alcanza las 25,1 hectáreas y se extiende hasta la calle Vargas.

Aunque fue el primer parque quiteño (creado el 8 de marzo de 1596, según el Libro de Actas del Ilustre Municipio de Quito), permaneció abandonado o subutilizado hasta 1853. En esa fecha, explica el arquitecto  Guido Díaz, el presidente García Moreno asume el reto de volverlo a la vida y lo convierte en una extensión de la Escuela Politécnica Nacional, cuyo edificio estaba implantado entre la av. Colombia y la calle Sodiro, junto a la Maternidad Isidro Ayora (actuales). Claro, la iglesia de El Belén ya estaba en su sitio.

En 1877 se emprende una recuperación integral ordenada por Marieta de Veintimilla y se inaugura el primer Jardín Botánico de Quito, de madera, que se quemó a finales del siglo XIX. En 1875 se levanta el Observatorio Astronómico y en 1934 se construye el monumento ecuestre al Libertador Simón Bolívar.

La Alameda
La Alameda
Es una zona de transición entre en Centro Histórico y la ciudad.

En las décadas de los 20 a los 50, el parque y su entorno se convierten en un sector atractivo, tanto para la inversión privada como para la pública. Por ser un sitio consolidado, su plusvalía aumenta y se ­levantan algunos edificios de departamentos.

Gente del más alto estrato social fija su residencia en la zona. ¿Un ejemplo? Camilo Gallegos Toledo vivía en un verdadero palacete en la intersección de las calles Manuel Larrea y Riofrío, recuerda el arquitecto Fernando Flores.

Fue la época del florecimiento de edificaciones icónicas, como el Teatro Capitol, el derrocado edificio de la Biblioteca Nacional, el Conservatorio Nacional de Música, ahora perteneciente a una universidad; la sede de la Fundación Hallo y su corte mozárabe; la Dirección de Movilización; la neoclásica Escuela Espejo (1922); el famoso Churo, levantado a inicios del siglo XX.…

Para ese tiempo, la laguna ya era surcada por las clásicas barquitas de madera y a su alrededor se apostaban hasta 20 fotógrafos de manga, confirma Iván, tercera generación de los González y el último fotógrafo que queda.

Desde los 50 a los 70, la modernidad se adueña de la zona y aparecen edificaciones valiosas como el Banco Central del Ecuador, el Banco Nacional de Fomento y varios edificios para oficinas como el Yurac Pirca, en Santa Prisca, el Jaramillo Arteaga, el Ucica…

La Alameda
La Alameda
El plan busca combinar los aspectos recreativos, turísticos y culturales del área con las actividades comerciales, de oficinas y residenciales.

El ‘boom’ de la primera mitad del siglo XX se apagó cuando los organismos de gestión se trasladaron hacia el norte, impulsados por el crecimiento de la metrópoli hacia las periferias. Desde entonces, explica Flores, La Alameda ha quedado como una zona de transición entre en Centro Histórico y la nueva ciudad, lo que ha hecho que sus espacios se deterioren y hayan aparecido varios males urbanos, como la congestión vehicular y la  degeneración de ciertos sitios, como la Plaza de la República. Muchas casonas abandonadas se transformaron en pensiones.

Esos ‘fósiles urbanos’, explica el arquitecto Handel Guayasamín, reclaman a gritos recuperar su dignidad. A los nombrados, dice, se deben sumar el edificio del Cuerpo de Bomberos, la Plaza Belmonte y toda Santa Prisca, donde surgieron los primeros edificios en altura de nuestra ciudad, allá por los años 60 y 70.

La Alameda, explica el arquitecto Hernán Orbea, ha sido un enclave con el que se ha identificado la sociedad quiteña en los últimos cuatro siglos. Pero esmuy distinta la percepción de espacio venerable, centro de vitalidad ciudadana e institucional hasta mediados del siglo pasado, a la de espacio utilitario denigrado a partir de la modernidad, que lo convirtió en un predio atrapado en un amasijo de vías propicias para el tráfico intenso y la contaminación.

Lo curioso es que existe un plan integral para recuperar el sitio y convertirlo en una gran zona cultural, explica Flores. Este proyecto, denominado Plan Alameda, fue elaborado en el 2002 por el Municipio de Quito, en la alcaldía de Paco Moncayo, y fue liderado por el arquitecto Diego Carrión.

La Alameda
La Alameda
Ha sido un enclave con el que se ha identificado la sociedad quiteña en los últimos cuatro siglos.

 

 

 

 

 

 

 

 

El plan busca combinar los aspectos recreativos, turísticos y culturales del área con las actividades comerciales, de oficinas y residenciales. De hecho, se han realizado algunos de esos trabajos: la rehabilitación de El Belén, del Teatro Capitol, del Ministerio de Turismo, del ex Filanbanco (por el Estado) y del parque mismo.

El aspecto residencial es vital, pues mantendrá la vitalidad del sector. Solo la vivienda es el uso que defiende el espacio, dice Flores. “Lo que se trata es de inducir a la inversión, de que los propietarios vean rentable rehabilitar sus casas. El Estado podría apoyar con diversos mecanismos (créditos, compras de inmuebles…). ¿Que la ­plusvalía se disparará? Tienen que subir los precios para que haya inversión privada. En Europa y en otras partes del mundo vivir en los centros históricos es lo más caro”, concluye Fernando Flores.

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta