El eclecticismo en la música es bueno

El director de la Orquesta Sinfónica Nacional, Álvaro Manzano, explica las razones para presentar un repertorio que combina lo clásico con lo popular. Cree que la música aún no se mete en el gran público.



Fernando Larenas. Editor 26 Abril 2014

Hace seis años el maestro Álvaro Manzano tomó una de sus mejores decisiones para una vida sana. Moraba en una de las zonas de mayor desarrollo urbano de Quito, en la avenida República de El Salvador y Portugal, pero decidió mudarse al Centro, a un barrio muy quiteño  como es San Marcos, y a la calle Junín, que luce regenerada, limpia, segura, con poco ruido ambiental.

Como en los tiempos coloniales, la puerta no tiene timbre, solo una manija de hierro que es necesario golpear para anunciar la llegada. Y un buzón para que el cartero deposite las cartas, aunque ahora por esa ranura solo se depositen las cuentas de los servicios básicos.
Un zaguán con una bóveda cóncava en el cielo raso, adornada por lo que parecen pequeños ladrillos, pero el maestro aclara inmediatamente:

Álvaro Manzano, director de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Álvaro Manzano, director de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Foto: Armando Prado


Es piedra pómez, porque el adobe no soporta el peso de los ladrillos. “En la reconstrucción de esta casa se quedaron todos mis ahorros que logré cuando fui director de la Orquesta Sinfónica en República Do­minicana”. La restaurada casa le permite leer con tranquilidad, escuchar música y observar desde el remodelado comedor  el barrio de La Tola, otro de los barrios repletos de historia quiteña.

Hace pocos días murió García  Márquez, a él le gustaban los vallenatos y el Tercer concierto para piano de Bela Bartok, también tocaron el ‘Requiem’ de Mozart en su honor en la Catedral de Bogotá. ¿Qué nos puede decir de los gustos musicales del gran escritor?

Son absolutamente eclécticos,  como creo debe ser una persona culta. El eclectisismo tomado en el buen sentido es bueno, a mí también me gusta todo tipo de música, pero considero que hay un tiempo para cada tipo de música.

Hablemos de lo ortodoxo y de lo heterodoxo  en la música. ¿Es posible convivir ­bajo estos dos conceptos?

Es posible, especialmente en países como el nuestro, donde  la música todavía no está metida en el  gran  público. De hecho, hay un gran público que sabe, pero esto hay que trabajar.

He visto en Quito que orquestas de países de gran influencia rusa, como la de Georgia, se presentan solo con un repertorio de compositores rusos, a lo sumo de algún compositor checo, ¿esto es  coherencia o es muy conservador?

Pienso que es coherente con lo que ellos vinieron a hacer. Ellos vinieron a mostrar música de su tierra, entonces está bien.

¿Cree en esa premisa de que  la música clásica debe ser masiva, que las masas tengan acceso a la música académica?

En eso sí creo. Obviamente no tiene que ser la gran música académica, pero se escoge música que sea bastante digerible y hemos comprobado, con gran placer para mí, que al gran público le gusta mucho esto.

¿No es una imposición?

No.  No es una imposición. Es un deseo de hacer cosas grandes y también llegar a mucha gente. Las experiencias han resultado bastante positivas.

Eso suena extraño, que un músico, que estudió en Rusia, que mantiene una línea, de repente se inclina por lo popular. Cuesta entender.

Como dije al principio de la entrevista, hay que ser ecléctico en el buen sentido y especialmente en este país necesitas ser ecléctico para llegar a toda la gente, eso es muy importante.

¿Por qué esta tendencia de mezclar tantos compositores en un repertorio?

Eso es muy común, hacer una variedad con diversos tipos de música en los conciertos, porque se toca música para todos los gustos. A la gente le gusta la música antigua, la romántica, y hay gente que le gusta la actual.

¿Entonces cree que la gente lee el repertorio y dice voy por esto o por esto otro?

Hay casos que son así, hay muchos que van  por escuchar a la Sinfónica, pero muchos van por oír tal o cual  pieza.

En el caso de su  repertorio, por lo general, se mezcla música clásica romántica con contemporánea, incluso con compositores nacionales. ¿Usted se siente cómodo así?

En cierto modo sí. Estoy cómodo en el sentido de que hay que mostrar todo lo que se tiene, y en Ecuador hay compositores que escriben de manera muy profesional, muy seria y si escriben obras buenas por qué no mostrarlas. Por otro lado, lo de la música nacional es también en parte para congeniar con la Ley de Comunicación y el ‘uno por uno’. Entonces, de algún modo, interpretamos en varios conciertos una obra nacional, en otros no. Ha habido conciertos dedicados totalmente a la música nacional, otros no, otros totalmente a la universal y así.

¿Y si no fuera por esa Ley?

Si no fuera por esa Ley, yo igual interpretaría música nacional, quizá no tanto, pero sí es importante dar a conocer a los nuevos compositores. Yo no me considero realmente un compositor, pero sí he hecho mis ‘travesuras’.

En obras como por ejemplo el ‘Requiem’ de Verdi, presentado hace poco en la iglesia y luego en el teatro. ¿La iniciativa de dónde sale?
Esa iniciativa sale de una conversación con los directivos del Teatro Sucre, como siempre se realiza el Festival de Música Sacra, queríamos abrir con algo grande y qué mejor que eso. El preparador de los coros tenía un poco de temor al principio, pero es un gran profesional, lo hizo muy bien.

Y ahora, ¿cuándo vendrán otros réquiem, como el alemán de Brahms?

¡Uf!, eso es cosa seria, ojalá algún día se pueda hacer, pero uno de los grandes problemas es el idioma (alemán) tanto para los coros como para los solistas.

¿En la formación académica de un director de música clásica se admiten cátedras sobre música popular o no?

Sí, de hecho yo tomé una cátedra de música popular en Moscú, me encantaba  saber más de esos cantos, de los lamentos rusos. Hay unos muy lentos, profundos, maravillosos, me encantaba tanto que decidí aprender un poquito más de eso. Hay compositores famosos por sus romances como Korzakov, Mussorgsky...

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta