La paradoja de Gutenberg

Los cambios en los soportes a través de los cuales accedemos a la información agitan a las sociedades



Rómulo Moya Peralta 27 Diciembre 2014

Un invento no siempre está acorde con su tiempo, a veces llega antes o después. Aunque la mayoría de las veces se anticipa a lo esperado y produce lentos procesos hasta que se  encuentra su real utilidad. Esto pasó con la invención del libro, el papel y la imprenta, y sucede hoy con los medios digitales, entendiendo este proceso en sus propios y relativos tiempos.

Si bien desde de los antiguos egipcios, griegos y romanos existía interés por la comunicación escrita y por los libros, bastaban los pocos y cultos escribas para dejar testimonio escrito de hechos transmitidos oralmente. Los escribas y copistas desarrollaron su tarea sobre distintos soportes; el más común fue el rollo de papiro hasta que los romanos introdujeron el códice de pergamino, que se utilizó desde el siglo II hasta la irrupción de la imprenta de Gutenberg a mediados del siglo XV.

Un códice era exactamente lo que hoy conocemos como un libro nada más que manuscrito. El paso del papiro al pergamino no fue fácil, el pergamino era costoso pero de mayor calidad, y aunque su uso duró más de mil años llegó un momento en que se hizo insostenible su producción ya que para hacer un solo documento debían sacrificarse demasiados animales.

Ilustración
Ilustración
Recrea una escena en la que el inventor de la imprenta, Johannes Gutenberg, revisa un texto.

En el medievo se incorporó la ilustración en los códices, así sus páginas llegaron a tener una gran importancia estética, pero los tiempos de realización se dilataron. En este período el libro era de dominio de monjes y copistas, siendo un instrumento fundamental para transmitir el conocimiento, mantener las jerarquías y guardar los secretos. Un dato curioso es que muchos copistas  eran analfabetos, pero en cambio eran grandes artistas de la copia fiel de letras y dibujos; estos eran muy codiciados porque no podían acceder a los secretos y conocimientos de los libros que ilustraban y reproducían que quedaban a resguardados como una gran herramienta de poder.

El pergamino destinado a la realización de libros y documentos se fabricaba con pieles de animales jóvenes (terneros, cabritos, corderos), los animales viejos de membrana dura producían hojas más rígidas difíciles de coser. El pergamino de mayor calidad era la vitela, fabricada con pieles de animales nonatos o recién nacidos; con ellos se hacían los códices más lujosos.

Cuando en Europa el medioevo finalizaba, se empezaron a abrir numerosos centros universitarios. Aunque la laicidad aún era una utopía, el conocimiento dejaba entonces de estar solo en los monasterios, claustros y conventos. El auge universitario impulsó el desarrollo de nuevas técnicas de impresión. Y aunque los auténticos inventores de la imprenta fueron los chinos, siglos atrás, sus métodos no fueron difundidos al mundo, quedando para su uso dentro del imperio, al interior de la muralla.

Es este el contexto en el que Gutenberg desarrolló la imprenta de tipos móviles, invento que se difundió muy rápidamente, casi comparable, guardando las proporciones, con lo que pasó con los ordenadores personales de hoy.

Esta difusión de la imprenta trajo consigo innumerables consecuencias, la más importante es una primera “democratización” del conocimiento, que rápidamente fue combatida desde los centros de poder. Por ejemplo, como se sabe, el primer libro impreso por Gutenberg fue su famosa Biblia; poco tiempo después empezaron a aparecer multitud de versiones diferentes de la misma que se imprimían, vendían y distribuían, estimulando nuevas ideas, y aunque no fue el único motivo, sí fue un instrumento (medio) para el avance de la Reforma y la división del mundo cristiano entre católicos y protestantes.

Biblia
Biblia
El primer libro impreso por Gutenberg fue su famosa Biblia.

Las consecuencias técnicas y tecnológicas trajeron aparejada la imposibilidad de imprimir en papiro, entonces Europa nuevamente tuvo que valerse de otros conocimientos para producir el papel necesario para las imprentas, siendo el inicio del desarrollo de la industria papelera y de tintas.  

Muchos consiguieron nuevos empleos para cubrir las necesidades de estas nuevas tecnologías y otros muchos como los copistas se quedaron sin trabajo, aunque los escribanos subsistieron como profesionales del ámbito jurídico.

La efervescencia de la actividad intelectual del Renacimiento produjo un aumento de la demanda de libros; su producción coexistió por un tiempo en los monasterios, con escribanos y copistas , y las incipientes imprentas, aunque la producción de los monjes abastecía a las bibliotecas no satisfacía la demanda individual y estudiantil. El libro no solo cambió su técnica de producción sino también su formato y transportabilidad.

Los tipos móviles permitían una cantidad mayor de palabras por página, las nuevas producciones en papel impreso redujeron notablemente el tamaño de los libros. En ese tiempo se pudo exclamar: ‘ahora cuántos libros entran en una biblioteca’. En este período de transición no faltaron las voces críticas a la calidad del libro impreso comparado con el virtuosismo estético y el tamaño de la letra de un manuscrito. Pero solo fue cuestión de tiempo, la practicidad se impuso a fuerza de necesidad, y las técnicas de producción del libro fueron mejorando sensiblemente.  

Casi seis siglos después, nos enfrentamos a encrucijadas similares; la necesidad de abastecer a una población cada vez más alfabeta nos empuja a una transmisión del conocimiento más veloz, el libro tal como lo hemos conocido en los últimos siglos comienza a quedar obsoleto, las voces en contra de su desaparición abundan, la nostalgia por su estética levanta voces, pero el planeta al mismo tiempo se va quedando sin árboles igual que en su momento menguaron los animales para la producción de pergamino.

Sin embargo, hasta la irrupción de la imprenta, una vida bastaba para leer cuanto libro una persona culta podía obtener, mientras hoy, el desarrollo tecnológico hace que sea imposible en una vida leer todo lo que está escrito; hoy necesitamos varias vidas para ello, pero mientras sepamos si la tendremos o no, solo nos va quedando el camino contrario al de los humanistas del Renacimiento; en vez de saber de todo, ahora la realidad nos empuja a la segmentación del conocimiento y a la ultra especialización del mismo.

Al igual que en el tiempo de Gutenberg, la información, el conocimiento y sus secretos, nuevamente empiezan a democratizarse, lo que sienta las bases de una nueva y maravillosa etapa, en la que por más que algunos centros se empeñen en detentar el conocimiento en exclusiva, este al final encuentra la forma de permitir el libre acceso a la información, sea en las montañas del Tíbet, en el centro de Manhattan, o en cualquier lugar del Ecuador en donde podamos conectarnos a una red que ahora es planetaria.

La paradoja hoy nos plantea que sabemos leer, ¿pero cuánto de lo que leemos somos capaces de entender?, ¿cuál es la real capacidad para decodificar la inmensa cantidad de información que nos llega y a la que tenemos acceso?, ¿cuánto podemos discernir entre lo que tiene valor y lo que no? Hoy el mayor problema al que nos enfrentamos, sabiendo que no todo está resuelto, no es cuantitativo sino cualitativo; debemos entonces volver a aprender a leer y a entender, a saber.

*Rómulo Moya Peralta. Director General de Editorial Trama

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta