La identidad siempresupone homogenización

Rosmarie Terán acaba de terminar un libro sobre políticas educativas y ya está preparando otro sobre la historia de la comunidad sirio libanesa aquí; vive ocupada, pero se da un tiempo para hablar de identidad.



iguzman@elcomercio.com   Ivonne Guzmán. Editora (O) 05 Diciembre 2015

Apenas acepta concederme la entrevista, Rosmarie Terán se arrepiente de haberlo hecho. Me lo repite amablemente el día que nos encontramos en su oficina diminuta (llena de libros y cuadros; algunos colgados, otros no) para hablar de identidad, esa idea en nombre de la cual se han cometido tantas barbaridades.

Y a sabiendas de que le cuesta, insisto, porque sería una pena que la timidez de esta brillante historiadora y educadora les ganase a su criterio y a su conocimiento de la materia.

¿De qué diría que está hecha la identidad?

La identidad está compuesta de ciertos rasgos o atributos comunes que los grupos construyen sobre sí mismos.

¿Cuáles son esos atributos?

Tiene que ver con el mundo simbólico, con los significados que dan a su vida, con sus cosmovisiones, con sus historias, con un sentido de pertenencia, con el espacio...

Pero el espacio compartido no necesariamente dota de un sentido de identidad, y le digo esto pensando en la Franja de Gaza y los pueblos que la comparten.

La identidad suele aparecer como una construcción muy hacia adentro, con poca capacidad de establecer interrelaciones con otras construcciones. Y en ese sentido es una construcción que busca una historia. Y se inventa un relato, se inventa unos orígenes. Pero generalmente esa historia tiene muy poca posibilidad de relacionarse con otras historias de otras comunidades.

¿Por qué?

Porque la identidad se construye siempre para establecer una diferencia con el otro. No para establecer canales de comunicación o elementos de afinidad; y a veces esa diferencia cobra sentidos de superioridad o sentidos muy endogámicos, muy volcados hacia adentro.

Ponga un ejemplo.
A ver, a propósito de las fiestas de Quito, esta construcción hispanista de la historia de la ciudad que se expresa en el acto repetitivo, obsesivo, de celebrar la fundación española; que remite al mundo blanco, español, y que le otorga a la identidad quiteña ese carácter hispano, mucho más que indígena.

Pero la gente, en la calle, no se va a reconocer ni española ni indígena sino mestiza, qué les diría usted.

Esa es una construcción que valora mucho el origen europeo de la identidad.

¿Pese a que asume que es una mezcla india y europea?

Pero esa aceptación solo es posible en la medida en que la herencia cultural europea pese más, esté presente, porque si no dirían que son indígenas. Y ese es el rasgo que ha sido excluido de esta identidad mestiza.

¿Cuándo empezamos con el cuento del mestizaje?

Esa es una construcción de la historia nacional. Las historias nacionales construyen identidades homogéneas en torno a comunidades imaginarias. Los seres humanos necesitan colocarse como colectivos que comparten afinidades, orígenes comunes, historias comunes, y que estas construcciones sean historizables.  Por ejemplo, aquí la identidad mestiza se construye  en el marco de la historia liberal, en las primeras décadas del siglo XX.

¿Las identidades colectivas son una ficción?

Creo que sí tiene una gran carga de ficción, porque la identidad siempre supone un gesto de homogenización. De encontrar lo común, y no lo diverso. Entonces hay un elemento muy grande de ficción; ahora, claro, depende de qué entendemos por aquello que es común a un grupo.

¿Como qué?

Por ejemplo, una identidad que se base en la idea de interculturalidad sería una identidad que se reconozca unida en la diversidad, que es un concepto complejo. Ese es el desafío que tiene esta nación.

¿A quiénes les sirve que las sociedades nos compremos el discurso identitario?

Bueno, el discurso identitario logra concretarse en esferas relacionadas al poder. El Estado-nación logró que se configurasen identidades nacionales en las cuales la diversidad se disuelve, en las cuales se excluye, se discrimina y eso se lo hace desde la voluntad de poder.

¿Los ecuatorianos padecemos un trauma identitario?

Yo sí creo que los ecuatorianos tenemos muchas dificultades de mirarnos en nuestra historia real.

¿Cuál es esa historia?

Esta república minimizada, desgarrada por el conflicto territorial. Entonces eso dio lugar  a un sentido de identidad muy fuerte. A hacer del Ecuador, aunque sea pequeño, una gran nación en términos culturales.

Si usted fuera psicoanalista y Ecuador fuera su paciente, ¿dónde encontraría el origen del trauma?

Haría un ejercicio de interpelar ese sentido familiar que tenemos, según el cual somos la gran familia, la gran comunidad unida por lazos históricos y casi una familia ampliada. Ese sentido de familiaridad hay que romperlo, tomar distancia.

¿Por qué?

Así como en el psicoanálisis, es para mirarse en esos espejos y saber que son ficciones y que en los orígenes hay tensiones, conflictos que son los que nos han estructurado. Para no querer edulcorar nuestra historia ni personal ni colectiva.

En lugar de invertir en esta construcción identitaria tan obsesivamente, ¿a qué podríamos dedicarle más energía como sociedad?

En mezclarnos con todos, en confundirnos con los otros. No delimitar fronteras sociales tan fuertes como las que hay ahora.

Si le pido que me dé sus señas de identidad, ¿qué dice?

Yo tengo una doble veta identitaria, por un lado mi padre ecuatoriano que no estaba tampoco muy inscrito en una identidad nacional; y mi madre que fue hija de sirio libaneses. Entonces mi identidad se moldeó mucho a partir de la comunidad sirio libanesa.

¿Y se siente más ecuatoriana o libanesa?

Es que no siento necesidad de tener una identidad nacional.

Rosmarie Terán

Nació en Quito en 1953.Tiene un doctorado en historia de la educación por la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España; una maestría en historia andina por la Flacso; y una licenciatura en historia y geografía por la U. Católica del Ecuador. Es profesora en las áreas de Historia y Educación de la Universidad Andina. Su trabajo ha tratado más que nada la historia colonial.

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta