Stalin no ha terminado de morir

¿Por qué la izquierda moderna es tolerante con el autoritarismo? La explicación puede aparecer cuando se estudia la historia y se ve que la herencia del estalinismo sigue.



Martín Pallares. Editor 04 Octubre 2014

En el futuro la historia mirará con intriga y no menos estupor cómo activistas y líderes de la izquierda latinoamericana no tuvieron problema en aliarse con figuras acusadas de horrendas violaciones a los derechos humanos.  

Personajes como Muamar el Gadafi, Aleksandr Lukashenko, Robert Mugabe, Bashar al-Assad o Fidel Castro, sobre cuyas espaldas reposan acusaciones de terribles violaciones a los derechos humanos, han forjados alianzas con algunos presidentes sudamericanos y han gozado, si no de la abierta simpatía, sí de un silencio tolerante de militantes y adherentes de la izquierda.

El autoritarismo no parece haber sido un motivo para ruborizarse en el momento de votar en las Naciones Unidas a favor de causas como las de Bashar al-Assad, que ha utilizado armas químicas en contra de poblaciones enteras. Ni para condenar en foros internacionales la persecución homofóbica de Vladimir Putin.

El argumento para justificar estas simpatías y estas alianzas ha sido que estas figuras representan una alternativa frente al modelo del mundo unipolar, donde EE.UU. y su imperialismo mandan a sus anchas.

En la reciente reunión que hubo en Quito de los movimientos llamados “progresistas”, se redactó un manifiesto donde se condenan los supuestos intentos golpistas de la derecha, de los medios y de los crímenes de grupos pa­ramilitares de derecha.  Pero no hubo una sola condena a los atentados contra la vida que comete la guerrilla de izquierda en Colombia o los colectivos armados que operan en Venezuela.

Esta particular condescendencia con el autoritarismo de quien se  proclame antimperialista o de izquierda, a pesar de sus malos antecedentes en materia de derechos humanos, no solo opera en la política.

Dentro de determinados sectores de la izquierda intelectual sucede algo parecido. ¿Quién ha repudiado a Pablo Neruda o Rafael Alberti por escribir poemas en honor al camarada Stalin, sobre quien pesan las muertes de millones de personas? ¿Quién le ha dado la espalda a Diego Rivera o a Frida Khalo por haber colaborado con el estalinismo, que mandó a matar a Trotsky en México? Es probable que se argumente que las cualidades artísticas de estos personajes están por encima de sus militancias políticas, pero resulta imposible pensar que un artista que haya tenido, por ejemplo, simpatías con Hitler, sin importar cuán buen artista o intelectual haya sido, pueda tener la más mínima aceptación en el mundo actual. ¿Qué tal si Neruda en lugar de su oda a Stalin hubiera hecho una en honor al máximo lider del nazismo?  

Para historiadores de la izquierda ecuatoriana, como Germán Rodas, hay que mirar pistas en el pasado para hallar posibles repuestas a esta tendencia de los movimientos auto proclamados progresistas o de izquierda a ser tolerantes con el autoritarismo. Cuando en 1956 el máximo dirigente soviético Nikita Krushev reveló las atrocidades cometidas por su antecesor Joseph Stalin (en un discurso secreto que fue filtrado a Occidente) la reacción en el comunismo internacional fue más bien parcial. Si bien hubo divisiones y nacieron movimientos alineados el maoísmo chino, las críticas en la izquierda al modelo soviético fueron pequeñas, asegura Rodas.  

En el Ecuador, el comunismo dirigido por el Partido Comunista casi no reaccionó a la información sobre la sanguinaria maquinaria represiva estalinista. La izquierda no comunista tampoco hizo muchas olas. Los socialistas que de alguna forma marcaron distancias con el “sovietismo”, también prefirieron no mencionar mucho el tema. “Los socialistas temían ser llamados agentes de la CIA si hablaban muy mal de Stalin”, admite Germán Rodas, historiador de la izquierda.

Intelectuales de visita en la URSS con Krushev
Intelectuales de visita en la URSS con Krushev
Jorge Icaza, Diógenes Paredes, Oswaldo Guayasamín y Pedro Jorge Vera. Foto: Archivo Histórico del Ministerio de Cultura

Además, poco después de revelados los crímenes estalinistas llegó la Revolución Cubana y con ella el nuevo paradigma de un modelo socialista caribeño y con rostro humano. Así, la discusión sobre el autoritarismo quedó sin hacerse.

Fue, en definitiva, como si Stalin jamás hubiera muerto.

Para Rodas, el verdadero sacudón a la izquierda llegó con la caída del Muro de Berlín, porque ahí los comunistas se quedaron sin “padres”. Pero la necesidad de romper con cualquier conexión con el autoritarismo soviético quedó pendiente. Hasta ahora.

El activista de inclinación anarquista Diego Cifuentes recuerda incluso que la izquierda prosoviética ecuatoriana fue incluso incapaz de “emitir una voz crítica respecto de hechos dramáticos como la invasión a Checoslovaquia en 1968, o la represión de Hungría de 1956, no se diga el silencio abyecto respecto de la invasión a Afganistán o la represión sistemática de los Castro”.

Hay incluso neomarxistas que sostienen que esta permanencia de la visión estalinista es la que explica la simpatía de la izquierda actual con el autoritarismo. En un ensayo titulado ‘Confrontando la herencia estalinista’, publicado en el Marxist Left Review, Corey Oakley dice que todo el apoyo que Muamar el Gadafi recibió de dirigentes como Hugo Chávez se debe a que en el ADN de la izquierda persiste la lógica de Stalin.  Además,  sostiene que la asociación que se hace ahora entre una economía manejada por el Estado y la izquierda es una distorsión estalinista del marxismo.

El columnista Alfonso Reece coincide y sostiene que en el fondo “no hay sincero arrepentimiento de los socialistas por los crímenes de Stalin y siguen creyendo que eran necesarios para la causa revolucionaria”.

Vistas las cosas así, parece que son la fusta y el bigote de Stalin, y no la espada de Bolívar, como dice el estribillo de toda reunión latinoamericana de izquierdas, los que recorren América Latina.

 

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta