La sugerencia literaria de Francisco

Señor del Mundo es la obra más citada por el Papa. La novela se ocupa de la apostasía, un tema actual.



Andrés Cárdenas Matute. Escritor y periodista. Fundador de la Revista Ache. Colabora con medios impresos y digitales (O). 04 Julio 2015

Uno de los prejuicios más difíciles de superar es el de clasificar a la gente de acuerdo a sus lecturas. Por eso es imprescindible esquivar siempre la pregunta por el libro favorito: porque es una pregunta que busca la etiqueta. El papa Francisco, sin embargo, no ha esquivado esta duda. Hace poco, en una entrevista a Televisa, dijo que lo que más extraña de su vida pre-Papa es salir a comer pizza y conversar. Tal vez, en sus actuales circunstancias, lo más cercano a eso es la intimidad generada en pocos metros cuadrados a 30 mil pies sobre la tierra. Allí, por ejemplo, es donde dijo que él no era quién para juzgar a los homosexuales o que cualquiera golpearía al que insulta a su madre en lugar de poner la otra mejilla. Allí es también donde, entre jugo y jugo, cuando ya está apagada la señal de tener abrochados los cinturones, recomienda libros.

La relación del Papa con la literatura no es nueva. En el anuario de 1964 del Colegio María Inmaculada aparece la foto en blanco y negro de un sacerdote joven. Viste sotana, sostiene entre sus manos un libro de unas quinientas páginas abierto por la mitad y sonríe de frente a la cámara. El pie de foto dice: “P. Jorge M. Bergoglio: literatura española, arte, academias de literatura y oratoria”. Un curso después, a sus veintinueve años, vuelve a aparecer en el anuario una foto del jesuita, esta vez de perfil, intercambiando unas palabras con un personaje de traje completo, cabello gris hacia atrás y lentes de marco grueso. Abajo dice: “Jorge Luis Borges es recibido por los profesores de literatura”. Durante esos meses, el profesor Bergoglio perseguía a sus alumnos adolescentes para que leyeran La casa de Asterión o Funes el memorioso. “El Papa es fanático de Borges”, dice, ahora, María Kodama, la viuda del autor de Ficciones; hace dos años le regaló a Francisco las Obras Completas que seguramente ya las tenía repetidas.

Pero el máximo líder de la Iglesia Católica no anda por ahí recomendando cuentos borgianos que describen nuevas gramáticas. El título de su novela más recomendada es Señor del Mundo. Lo ha hecho mientras trata de explicar conceptos como “globalización de la uniformidad hegemónica”, “pensamiento único fruto de la mundanidad” o “colonización ideológica de la familia”. El autor es el inglés Robert Benson quien, además de compartir los pasillos del Trinity College de Cambridge con Bertrand Russell, era hijo de Arzobispo de Canterbury, la principal figura de la Iglesia Anglicana. Así y todo, se convirtió al catolicismo, se ordenó sacerdote, y terminó publicando en 1907 esta distopía de ciencia ficción que se ocupa de una apostasía universal: algo que al Papa Francisco le parece actual.

“Londres se ha desinfectado al fin de esa fantasmagórica porquería”; así es el titular del diario El Pueblo durante el relato. Con “esa fantasmagórica porquería” se refiere, claro, a los católicos. Y lo que acaba de pasar en la capital de Inglaterra –asesinatos a quienes creían en un ser sobrenatural y, en consecuencia, estaban poniendo en peligro la paz universal– era la segunda fase de lo planificado por el Presidente de Europa. La primera había sido bombardear Roma. Solo podemos entender la magnitud de aquello si tomamos en cuenta que, en esos momentos, Roma era como el último refugio de los católicos: el Papa la había intercambiado por todas las demás iglesias de Italia para convertirla en una ciudad de santos; en un lugar en el cual los hombres se dedicarían a cultivar virtudes sobrenaturales –fe, esperanza, amor– y a evitar todos los descubrimientos tecnológicos que, aunque fueran buenos, lo distraían de la contemplación de sus fines eternos. Todos los consejeros de los países europeos habían encontrado la justificación del operativo en una enseñanza del mismo Jesús: si tu mano te ofende, córtala y échala de ti.

Robert Benson
Robert Benson
El autor fue un intelectual anglicano que en 1903 se hizo católico, y luego sacerdote.

En la novela existen avances tecnológicos interesantes pero más interesantes son las condiciones sociales en las que Benson sitúa a la humanidad: se ve venir una invasión de Oriente, el humanitarismo es la corriente ideológica preponderante, la eutanasia secreta e informada es un valor médico muy protegido, y la ley para la enseñanza es guiada por un secularismo dogmático portador de la paz. El gobierno, también, organiza un complejo sistema de culto, con su propia liturgia, y convierte a las antiguas iglesias en lugares de meditación llenos de simbolismos que recuerdan la armonía del ser humano.

Estos días se han publicado dos artículos, entre tantos, que recuerdan a la tesis de Benson. La revista española Jot Down entrevista a Daniel Dennett, filósofo de la ciencia, y dice que “conseguiríamos algún progreso si los líderes espirituales que fomentan la intoxicación religiosa fueran considerados responsables”, o “ese es mi plan para las iglesias: amortiguadores del pánico”. Por otro lado, el Presidente de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que cree firmemente que una organización mundial de Yoga puede traer la paz al mundo. El cuadro se puede completar con las decapitaciones a universitarios cristianos que no causan ningún revuelo, con la prohibición norteamericana a pensar en un matrimonio que no sea el de la Corte Suprema, o el pánico europeo ante las amenazas yihaddistas. En Señor del mundo, el personaje principal piensa: “La fe, salvo para el capaz de percibir que voluntad y gracia lo eran todo y la emoción nada, era como un niño gateando en una sala de máquinas: podía sobrevivir o no; pero eran necesarios nervios de acero para mantenerse firmes”. Tal vez esto es lo que piensa el Papa Francisco. Y, por ahora, la única manera de decirlo es recomendando una novela a los periodistas durante los coffee breaks del avión.

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta