Réquiem por el macho alfa

El empoderamiento de las mujeres, la diversificación de géneros, la tecnología y el mercado inciden en la crisis de la masculinidad. El sistema patriarcal muestra sus fallas y aparece un nuevo modelo de varón.



paredesf@elcomercio.com   Flavio Paredes Cruz. Editor (O) 16 Mayo 2015

La masculinidad está en crisis.  Aunque las bases de tal fenómeno se rastreen en los finales del siglo XIX, con la incorporación de la mujer en los ámbitos laborales y el inicio de la lucha por sus derechos, y ya se haya teorizado desde 1980, es en el siglo XXI cuando el lugar del varón es cada vez menos claro y que sus imaginarios simbólicos de virilidad parecen perdidos.

¿Qué es ser hombre en la sociedad contemporánea? Ante el empoderamiento de las mujeres, la diversificación de géneros e identidades sexuales, la segmentación del mercado, la reproducción asistida, los hombres se muestran -nos mostramos- confundidos. De conquistadores, proveedores, protectores, los varones pasaron a no cumplir una función específica y diferenciada en la familia, el trabajo, la pareja.

Muchos sufren -sufrimos- una carga de inseguridad sobre cuál es el papel a desempeñar, mientras se nos desbaratan esas ‘trampas del privilegio’ (de las que hablaba Bourdieu en ‘La dominación masculina’) y vemos cómo la virilidad deviene en un atributo en decadencia.

Con la revolución feminista, la vida de muchas mujeres dejó de definirse por la necesidad de ser poseída por un hombre, agitándose de frente a esa doble moral que les obligaba a ser fieles mientras su pareja se permitía picardías masculinas. Mas, como lo masculino se construye en oposición a lo femenino (y viceversa), la modificación de un lado supone un desafío para la identidad del otro; sin embargo, mientras la mujer fue empoderándose y la idea de feminidad varió drásticamente en medio siglo, la masculinidad no se adaptó. Además, la ideología masculina  se ensañó contra los ‘otros’; su brío debía mostrarse también ante el gay y todo aquel que le fuera diferente.

Los estudios de género, enfocados en los roles de la mujer y el feminismo, invisibilizaron la parte masculina. Sin embargo, la masculinidad también tiene sus publicaciones y sus teóricos; entre ellos, el sociólogo estadounidense Michael Kimmel.

La masculinidad tradicional se sostuvo, como reseña Kimmel,  sobre cuatro reglas. Uno, ‘nada de mariconadas’: no se puede hacer nada que remotamente sugiera la feminidad; cero expresiones de afecto a otro varón. Dos, ‘sé importante’: la masculinidad se mide por tu chequera, poder, estatus. Tres, ‘sé duro como un roble’: ser una roca en momentos de crisis, no mostrar debilidad ni sentimientos. Cuatro, ‘jódetelos’: rodéate de un aura de agresión, atrevimiento y riesgos; permanece siempre listo para el sexo y usa tu ‘mazo’ sin parar.

Todo ello se impartió como un modelo de presión social sobre el rol a cumplir por los varones, un constante examen de hombría. Él tuvo que exhibirse valiente, activo, exitoso, promiscuo, fértil, fuerte... Probar continuamente que no es mujer, niño u homosexual.

Los modelos tradicionales, como el de su padre o su abuelo (incluso de las mujeres involucradas en su formación), educados en la cultura patriarcal y tan autoritarios como dependientes, ya no le funcionan al varón posmoderno, quien ha perdido sus referentes. Así lo ven autores como Rafael Montesinos, Maurice Godelier o Todd Reeser.

El varón posmoderno se angustia por no saber si las mujeres quieren machos posesivos o compañeros. Él se pierde  entre el deseo de igualdad y las estructuras machistas del sistema patriarcal, esquemas y estereotipos de supuestos hombres y mujeres ‘verdaderos’, como si la identidad no fuera lo que es: un proceso de cambio.

Por otro lado, -explica Kimmel- aunque pareciera que los hombres tienen todo el poder como grupo, en su cotidianidad individual se someten a las exigencias de mujeres, hijos y jefes; a la deriva se sienten devaluados, incompletos, inferiores.

Ante tal presión, lo masculino se feminiza: se deben a la sensibilidad y escuchan a los otros, no son huidizos, muestran sentimientos. Y lo femenino se masculiniza, teniendo que ser fuertes e independientes, autónomas y tomarlo todo antes de que alguien más lo haga. Toda esta despolarización repercute en la pareja, ahogada ante la ausencia de roles diferenciados. El modelo de relación (no solo heterosexual)basado en la dominación-sumisión ya no funciona. La salida está en relacionarse en un plano de igualdad -quizá similar a la estructura preagrícola- y desde la libertad responsable para compartir una vida.

Si bien la falta de diversidad de modelos masculinos perdura en películas, series de TV, cómics, videojuegos, con machos alfa, donjuanes o ‘mandarinas’; algunas de esas manifestaciones culturales han reflejado estos nuevos tiempos en otras masculinidades. En el cómic, Linterna Verde, el superhéroe homosexual.  En la TV, ‘realities’ y ‘sit coms’. En el cine, dos ejemplos recientes: ‘Birdman’ y ‘Relatos salvajes’; ¿o alguien duda que tanto Riggan Thomson, decadente actor de Hollywood, como los personajes varones del filme de Szifron, no se hallan perdidos ante el mundo y sus condiciones actuales?

Al paso: como si fuera una fatal broma de la sociedad en movimiento, el Marlboro Man, ícono del macho inquebrantable, murió a inicios de este año, víctima de los mismos excesos ‘varoniles’ que promocionó.

Hoy, lo masculino está fragmentado y necesita reelaborarse, quien no lo vea así se ofrece a la negación violenta que adquieren las formas del machismo. Para quien lo niega la única y burda respuesta ante la crisis es seguir buscando la sumisión de ella y los ‘otros’, desde la agresividad por inseguridad y desde una postura defensiva.

Las condiciones actuales inducen en los hombres otras formas de ser: una nueva masculinidad, que se inicie en la comprensión de lo que está sucediendo y que no sienta la culpa por perder sus ‘privilegios’ de clase.

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
26 de mayo 2016
Mayo 15 2016
Mayo 8 2016
Mayo1_2016
24 abril 2016
18 de abril del 2016
10 04 20 16
2Abril_2016
26 de marzo del 2016
Marzo 19 2016
Marzo13 2016
5 de marzo del 2016
febrero 28 2016
21_feb_2016
13 de febrero del 2016
febrero 6 2016
Enero31_2016
23 de enero del 2016
Enero 17 2016
Enero09_2016
2 de nero del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12 diciembre 2015
5 de diciembre del 2015
29 noviembre de 2015
22 de noviembre del 2015
14 de noviembre del 2015
8 de noviembre 2015
1 de noviembre de 2015
24 de octubre del 2015
18 octubre 2015
11 de octubre 2015
4 de octubre del 2015
27 septiembre 2015
20_de_septiembre
12 de septiembre del 2015
5 de septiembre de 2015
30 de agosto del 2015
23 agosto 2015
16 de agosto del 2015
9 de agosto del 2015
2 de agosto del 2015
26 julio 2015
19 de julio del 2015
12 de julio del 2015
5 julio 2015
28 de junio del 2015
21 de junio del 2015
14 junio 2015
8 de junio del 2015
31 de mayo del 2015
24 de mayo 2015
17 de mayo de 2015
9 de mayo del 2015
3 mayo 2015
25 de abril de 2015
18 de abril del 2015
12 abril 2015
5 de abril 2015
29 de marzo 2015
22 marzo 2015
14 03 2015
8 de marzo del 2015
1 marzo 2015
21 02 2015
14 de febrero del 2015
8 febrero del 2015
31 enero 2015
24 de enero del 2015
18 enero 2014
11 enero 2015
4 de enero del 2014
28 de diciembre 2014
21 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 diciembre 2014
30 de noviembre
22 de noviembre
16 de noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
2 de noviembre 2014
26 octubre del 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 de octubre 2014
28 de septiembre de 2014
20 de septiembre 2014
14 de septiembre 2014
7 de sepiembre 2014
7 de septiembre 2014
30 de agosto del 2014
24 agosto 2014
16 de agosto de 2014
10 de agosto 2014
3 agosto de 2014
27 de julio de 2014
20 de julio
12 de julio 2014
6 de julio de 2014
28 junio 2014
22 de junio de 2014
15 de junio de 2014
8 de junio de 2014
01 de junio de 2014
25 de mayo
18 mayo 2014
4 Mayo 2014
27 abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Planeta