Barcelona vive por la paja toquilla

El sustento de la comuna está en la cordillera Chongón-Colonche, donde hay 600 ha de toquillales.

(F- Contenido Intercultural)   Elena Paucar. Redactora 15 Mayo 2016

Una vieja camioneta Ford F-350 atraviesa la montaña. Francisco Quirumbay Bacilio conduce este mastodonte de lata, como si fuese una ligera moto. Brinca y se desliza por las pendientes de un camino que se abre paso en la cordillera Chongón-Colonche, cubierta por la vegetación del bosque seco-tropical de la Costa.


Esta odisea de 17 kilómetros, a la que está acostumbrado, es la única vía para llegar a los recónditos toquillales. Son cerca de 600 hectáreas de cultivos de paja toquilla, que se extienden por las empinadas laderas.


Ese es el sustento de la mayor parte de los casi 3 000 habitantes de Barcelona, una comuna de Santa Elena donde crece la materia prima de los famosos sombreros tejidos, que son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.  


“Aquí nace la verdadera toquilla”, dice Pastor Borbor. El presidente de la comuna se pasea bajo la sombra de interminables hileras de la Carludovica palmata, una especie muy parecida a la palma, de hojas que se abren como un abanico al final de un tallo erguido, de unos dos metros de altura.


El sonido de los machetes resuena en la soledad. Los cosechadores Jonás Catuto y Víctor Hugo Santiana saben que solo deben cortar lo necesario.


De generación en generación, los agricultores de Barcelona han heredado parcelas de entre una y 10 hectáreas de toquillales. Y  para cuidar el ecosistema se comprometieron a no talar otras especies, como el guayacán y la tagua.

El procesamiento artesanal
El procesamiento artesanal
Francisco Quirumbay y su familia formaron el grupo Virgen de Guadalupe, dedicado al desvenado, cocinado y secado de la paja. Con seis cogollos secos se elabora un sombrero.


Catuto cuenta que el trabajo de los cosechadores comienza a las 05:00 y finaliza a las 17:00, cuando los camiones entran para recoger los cogollos del día. Los brotes verdosos se agrupan en ochos (una medida que idearon en este poblado para sus cálculos de venta).


Cada ocho está formado por 112 cogollos, 27 ochos hacen un bulto y cada bulto se comercializa en hasta USD 300, según la temporada. “De aquí, cada día salen más de 100 ochos”, calcula velozmente Catuto.


Algunos de los antiguos comuneros vivían aquí, en la montaña, rodeados por cafetales y naranjales antes de que la toquilla imperara. Pero con el tiempo se establecieron en Barcelona, un caserío ubicado a unos 15 minutos del km 42 de la turística Ruta del Spondylus, en el desvío de Valdivia.


“Antes se llamaba Pasaje  -recuerda el presidente comunal-, pero los antiguos cuentan que llegó un español y le puso Barcelona”. Es lo que responde Borbor, cuando le preguntan si el nombre está relacionado con el  ‘Ídolo del Astillero’.


Quirumbay lo apoya; es emelecista. Antes de ir a la montaña sudó la camiseta azul al pie de un caldero gigante.

 
Por décadas, su familia se ha dedicado a procesar artesanalmente la paja toquilla. La matriarca es Lucinda Bacilio Pozo, de 78 años, quien enseñó el oficio a sus ocho hijos. Ahora, hasta sus nietos colaboran a manera de juego.


La paja que llega de la cordillera se amontona en los portales de Barcelona. Allí se reú­nen las mujeres para el desvenado o corte milimétrico del fino borde verdusco de la hoja, hasta dejar solo la pulpa amarillenta. Para hacerlo, crearon su propia herramienta: radios de bicicleta doblados por la mitad y afilados en las puntas.


“Cuando estoy ligera me saco unos cuatro ochos”, dice doña Lucinda. Por cada ocho desvenado gana USD 1,25.


Los bultos listos van al patio de los  Quirumbay. Ahí, tres hornos de leña están encendidos desde la madrugada. Francisco, el audaz conductor de la Ford, es el encargado del “cocinado”. Con un trinche de madera sumerge los tongos en el agua hirviente, que a ratos se escapa de las pailas de bronce.


Después de 10 minutos de soportar el intenso vapor, saca la paja y la escurre en una cama de caña. Entonces, la fibra está lista para ir a los cordeles, que cubren un espacioso terreno, entre árboles de algarrobo.  


Bajo la sombra, los cogollos se bambolean con la brisa hasta que adquieran ese característico tono pálido. Solo así estarán listos para ir a la Sierra, e incluso a zonas de Manabí.


“Esto es de todos los días -cuenta Francisco-. Yo aprendí este trabajo de mis padres y mis hijos lo aprenden de mí. Si algún día la ‘Huesuda’ me lleva, ellos seguirán esta tradición”.

EN ENTREGAS ANTERIORES Atras
Mayo 26 de 2016
15 05 2016
8 de mayo 2016
1Mayo_2016
abril 24 2016
Abril 18 del 2016
10 4 2016
Abril3_2016
marzo 26 del 2016
19 marzo 2016
13Marzo 2016
marzo 5 del 2016
28 de febrero 2016
Febrero21_2016
febrero 13 del 2016
6 de febrero 2016
Enero2016_31
24 de enero del 2016
17 de enero 2016
enero 2 del 2016
27 de diciembre 2015
20 diciembre 2015
12/12/2015
diciembre 5 del 2015
29 de noviembre de 2015
22 de noviembre 2015
Noviembre 14 del 2015
8 noviembre 2015
1 de noviembre
octubre 24 del 2015
18 de octubre 2015
11 octubre del 2015
octubre 4 del 2015
27 de septiembre 2015
20 de septiembre 2015
septiembre 12 del 2015
5 de septiembre de 2015
Agosto 30 del 2015
23 de agosto 2015
16 de agosto del 2015
agosto 9 del 2015
2 de agosto del 2015
26 de julio 2015
19 de julio del 2015
julio 12 del 2015
5 de julio 2015
28 de junio del 2015
Junio 21 del 2015
14 de junio 2015
domingo 8 de junio del 2015
mayo 31 del 2015
17 de mayo 2015
mayo 9 del 2015
3 de mayo 2015
25 de abril de 2015
Abril 18 del 2015
12 de abril 2015
5 de abril
marzo 29 2015
22 de marzo 2015
14 marzo 2015
Marzo 8 del 2015
1 marzo del 2015
21 feb 2015
febrero 14 del 2015
8 febrero 2015
31 01 2015
enero 24 del 2015
18 enero del 2014
11 de enero del 2015
enero 4 del 2014
28 diciembre 2014
20 de diciembre de 2014
14 de diciembre del 2014
7 de diciembre 2014
22 de noviembre
16 noviembre 2014
9 de noviembre de 2014
noviembre 2 del 2014
26 octubre 2014
19 de octubre
11 octubre 2014
5 octubre 2014
28 de septiembre de 2014
14 septiembre 2014
7 de septiembre 2014
agosto 30
24 de agosto 2014
16 de agosto de 2014
Agosto 10 2014
3 agosto 2014
20 de julio 2014
12 de julio de 2014
Julio 6 de 2014
28 junio 2014
Junio 22 del 2014
Junio 15 de 2014
Junio 8 del 2014
01 de junio de 2014_
25 mayo
19 mayo 2014
12 mayo 2014
4 de Mayo 2014
27 Abril 2014
Adelante
VISITE TAMBÍEN: Ideas