Biocombustibles, ¿Opción o riesgo?

Obtener combustibles a partir de recursos renovables se plantea como una opción al petróleo. Hay detractores.

agranda@elcomercio.com   Amanda Granda. Redactora (I) 30 Agosto 2014

Lo renovable no es sinónimo de ecológico. El ingeniero ambiental Luis Trujillo hace énfasis en esa diferencia, sobre todo cuando habla de biocombustibles. Estos se plantearon desde la década de 1970 como una alternativa a los derivados del petróleo, el gas natural y el carbón, pero también tienen un impacto en el planeta.

Su producción demanda de grandes cantidades de tierras destinadas para  monocultivos, como la caña, la palma, el maíz, entre otros. 
Eso no solo merma la superficie destinada a los alimentos, sino que además acidifica la tierra. Es decir, la concentración de químicos por la aplicación de fertilizantes para que las plantas crezcan y sean aptas en la producción de biocombustible. Por ejemplo, la obtención de biodiésel genera un 10% más de acidificación que la obtención del diésel tradicional. 

En la actualidad, la producción de biocombustibles demanda más de 50% de la concentración de tierras en el mundo. El porcentaje lo da la International Land Coalition, junto con una organización especializada en energía.

Y la tendencia en el futuro cercano no variará. En el 2010, la Unión Europea se fijó un objetivo para el 2020: elevar a 15% el uso de agrocombustibles en el transporte. Un año después, la organización británica ActionAid calculó que para cumplir esa meta, la Unión Europea debía convertir 69 000 kilómetros cuadrados de ecosistemas naturales en tierras de cultivo, un área mayor a la de Bélgica y Holanda juntas.

En Ecuador también se impulsa una medida similar. Para el mismo año (2020) se espera que al menos el 10% de la gasolina regular contenga etanol. Ahora lo tiene el 5%, según el Instituto Nacional de Energías Renovables.

Frente a esto, Xavier Carvajal, investigador ecuatoriano que dirige un proyecto para producir etanol y otros compuestos a partir de los residuos de la tagua, asegura que es ingenuo pensar que alguna actividad no tenga un impacto ambiental.

“La elaboración de todo tipo de carburante requiere de un proceso químico que involucra la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera”. Pero cuando un combustible se obtiene a partir de materiales renovables se cumple una cadena (el ciclo de carbono).

Es decir, el CO2 que va a la atmósfera es atrapado por las plantas mientras crecen y luego, con el tratamiento adecuado, se convierte en biocombustible. Esas emisiones vuelven al aire, al contrario de lo que pasa con los fósiles que se acumulan al llegar a la atmósfera.

Lamentablemente, no todo es tan sencillo como parece, discrepa Trujillo, pues si se tiene en cuenta todo el proceso de formación de etanol, el balance entre la energía utilizada y la energía obtenida para la fabricación del combustible pasa a ser negativo, ya que las maquinarias para el proceso agrícola, la fermentación y destilación  requieren de la utilización de combustibles fósiles.  

Por cada hectárea de maíz dedicada a la producción industrial de etanol en EE UU se generan 3 100 kg  de CO2, lo que quiere decir que si se quisiera satisfacer únicamente el 10% del consumo de combustible en ese país con etanol, las emisiones alcanzarían los 127 millones de toneladas.

Consciente de esta realidad, el ingeniero químico Ricardo Narváez, quien lleva a cabo un proyecto para desarrollar petróleo sintético en una planta ubicada en Santo Domingo de los Tsáchilas, indica que el plus de los biocombustibles debe ser lo contrario a lo planteado por Trujillo. Sostiene que su proyecto, el cual se basa en convertir la basura en combustible ocupa el 16% de la energía desde que los desechos llegan a la planta y produce un 84%.

Una de las soluciones que plantean los expertos es que será mejor hacer biocombustibles a partir de gramíneas y árboles pequeños ya que contienen más celulosa, un material resistente que conforma las paredes de las células vegetales y es la mayor parte del peso de las plantas. Así se emitiría ­menos dióxido de carbono a la atmósfera.

Petróleo 2
Petróleo 2
Xavier Carvajal trabaja en la obtención de etanol.

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