Todos los días podemos tomar medidas para lograr un estilo de vida saludable para el corazón. No es necesario convertirse en un súper atleta o hacer dietas demasiado estrictas para proteger tu corazón y reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, las enfermedades isquémicas del corazón o enfermedades cardiovasculares fueron la principal causa de muerte en el Ecuador con 15 639 fallecimientos en el 2020. Esta cifra es incluso mayor a las muertes registradas por el COVID-19.

Este tipo de enfermedades se dan principalmente por los malos hábitos de la población y son completamente prevenibles según los especialistas.

Los hábitos saludables y sencillos hacen la diferencia. Si una persona es sedentaria, consume tabaco y come en abundancia, está poniendo al límite su corazón y propiciando la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Dr. Carlos Fernández Newball, asesor médico de Bayer


Factores de Riesgo

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Las enfermedades del corazón son un problema mundial

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año mueren 18 millones de personas por enfermedades cardiovasculares. De ellos, fallecen 7,4 millones a causa de un infarto. El 80% de estas muertes pudo evitarse con un estilo de vida saludable y un control médico adecuado.

Los pacientes que ya han sufrido un infarto cardiaco, ictus isquémico o angina de pecho, así como aquellos que se han sometido a procedimientos de revascularización, tienen altas probabilidades de desarrollar otro evento cardiovascular en algún momento de sus vidas.

Según la Sociedad Europea de Cardiología, una de cada cinco personas que sobrevive a un ataque al corazón tiene un segundo episodio en el primer año.

Para decirlo con claridad: quien sobrevive a una enfermedad cardiovascular debe implementar medidas de prevención en su vida diaria, como abandonar rutinas poco saludables o tomar ácido acetilsalicílico, siguiendo las recomendaciones de un médico.

Este medicamento puede ayudar a prevenir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares isquémicos recurrentes, dos amenazas que pueden dejar secuelas en el organismo o, en el peor de los casos, causar la muerte.

Hablan los expertos

Ejercicio

Realizar una actividad física de al menos 30 minutos diarios y cinco días a la semana, reduce la posibilidad de padecer enfermedades del corazón. Ayuda a quemar calorías, baja la presión arterial y reduce el colesterol. Puede ser desde subir escaleras hasta caminar, correr, nadar o andar en bicicleta.

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Meditación

La meditación o la oración durante 15 minutos, dos veces al día puede reducir un 48% la mortalidad en personas con enfermedades del corazón. Implica relajarse, cerrar los ojos, bajar el ritmo de la respiración y conectarse con el creador y el ser interior, olvidando las preocupaciones y el estrés.

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Recetas Saludables

Diez alimentos deben estar siempre presentes en las recetas para prevenir enfermedades cardiovasculares o combatirlas: nueces, brócoli, chocolate negro amargo, frutillas, curry, té verde, aceite de oliva, salmón (y otro tipo de pescados, no fritos sino a la plancha o al vapor), vino tinto y legumbres.

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Pausas Activas

Las pausas activas son breves descansos en el trabajo que sirven para recuperar energía y mejorar el desempeño, a través de ejercicios sencillos de bajo impacto, como mover suavemente el cuello, la cabeza y las extremidades. Reducen la fatiga laboral y previenen trastornos musculares y cardiovasculares.

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Preguntas Frecuentes

El sedentarismo se define como la falta de actividad física regular. Tiene lugar cuando la persona NO practica actividad física durante al menos 30 minutos seguidos y, como mínimo, tres días a la semana.

Desde el punto de visto clínico, una persona es considerada sedentaria cuando su actividad física semanal no consume al menos 2000 calorías, en el tiempo y frecuencias mencionados.

Con base a la historia clínica, el médico puede catalogar al paciente como sedentario leve, moderado o severo. Esta es una conducta nociva para la salud porque deriva en complicaciones serias a mediano y largo plazo.

Además, está muy relacionada con los hábitos de la personas, por ejemplo, la forma de comer, vivir o trabajar, especialmente en las grandes ciudades.

El sedentarismo está dentro de las diez causas más importantes de discapacidad y morbimortalidad (tasa de muertes por enfermedad) a escala mundial.

Según la Organización Mundial de la Salud, el 17% de los adultos de la población global es físicamente inactivo y el 41% es insuficientemente activo para obtener beneficios en salud. La inactividad física causa 1,9 millones de muertes prematuras cada año en todo el mundo.

El sedentarismo provoca enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, osteoporosis, hipertensión y hasta problemas neuromusculares, entre las más comunes

Una alimentación adecuada y sana implica consumir productos de todos los grupos alimenticios en justa proporción. Se deben privilegiar las frutas y verduras, así como las proteínas tanto animales como vegetales y dejar de lado carbohidratos de todo tipo (harinas, pan, fideos, pastas, etc.). Involucra, además, una hidratación adecuada a través del consumo de agua que favorece el funcionamiento de nuestro organismo.

Son dietas inadecuadas tanto en composición como en cantidad de alimentos, además de su consumo en horarios desordenados. Es decir, comidas abundantes en grasa, azucares refinados, sal en exceso y bajo nivel de fibra.

Todos aquellos alimentos procesados, ricos en grasas saturadas como las hamburguesas y papas fritas. También los alimentos con mucha azúcar como dulces de panadería, bizcochería, dulcería y bebidas carbonatadas; y alimentos altos en sal, como los embutidos, carnes curadas o enlatados.

Tome conciencia con cada miembro de su familia que el exceso de azúcar, sal y grasa traerá problemas de salud en el futuro y haga un compromiso para cuidarse en su alimentación.

Aprenda a leer las etiquetas de los productos que compra en el supermercado y la tienda. Identifique aquellos con alto contenido de grasa, azúcar y sal, y reduzca su consumo o evítelos por completo.

Busque siempre alimentos ricos en fibra (integrales) con poca o ninguna adición de azúcar, sal o grasa.

Compruebe que los alimentos con etiqueta ‘light’, sean bajos en azúcar o sal. A veces no son tan ligeros.

En el proceso de preparación, evite freír los alimentos y, en cambio, prepárelos al vapor o a la plancha. Sazone los alimentos con especias naturales o sin agregar nada más.

Retire saleros y azucareras de las mesas y restrinja al máximo el consumo de dulces, galletería y pasteles.

Los niños nacen sin conocer el gusto al azúcar y la sal. Por ello, es importante ofrecerles siempre frutas y verduras,

Existen tutoriales en internet que enseñan a preparar comida “divertida” para los niños e incluso los adultos con bajo contenido de azúcar, sal o grasas.

Ofrecer una fruta entera siempre será mejor que los jugos, ya que en estos se elimina la parte sana que es la fibra y se ofrece solo el licuado de agua con azúcar saborizado que no es el ideal para los niños.

Evite al máximo las bebidas azucaradas como los jugos artificiales y las gaseosas.

Los tipos de enfermedades cardíacas, su diagnóstico y su tratamiento

ASPIRINA 100 mg TABLETAS: Posología: Tomar 1 tableta de 100 mg al día o en su defecto la dosis y tiempo que su médico tratante considere. Precauciones de usos y advertencias: Menores de 12 años consulte a su médico. No usar en niños de 2 a 4 años. Si los síntomas persisten consulte a su médico. Contraindicaciones: Hipersensibilidad a los salicilatos, insuficiencia renal, úlcera péptica alteraciones al metabolismo, ácido base, diátesis hemorrágica, o último trimestre de embarazo. Registro Sanitario: 360450612