Amaguaña, una de las parroquias más alejadas de Quito, empezó en 1960 esta tradición por iniciativa de sus moradores. Con el paso del tiempo, esta fiesta se convirtió en su principal atracción cada año: música, comparsas, danza y bandas de pueblo y de estudiantes. Pero si algo distingue a este carnaval es el tradicional Corso de Flores y Serpentinas, el desfile central en el que participan barrios y pueblos aledaños de Amaguaña.