Estos mamíferos evitan así a moscas chupadoras de sangre.
06 abril 2014.
Hasta ahora las hipótesis aseguraban que podía tratarse de una forma de camuflaje, de la interrupción del ataque de un depredador confundiéndole visualmente.
También se ha dicho que puede ser un mecanismo de gestión del calor; de una función social o evitar el ataque de parásitos, como los mosquitos.
Con estas teorías como antecesoras, un equipo de la Universidad de California (EE.UU.) halló que los mosquitos que pican, incluidos los tábanos y las moscas tse-tsé, son el motor de la evolución de esa espectacular piel.
El equipo estadounidense identificó la distribución geográfica de siete especies de cebras, caballos y asnos, y de sus subespecies, señalando el espesor, la ubicación, y la intensidad de las heridas por picaduras en sus cuerpos.
Su siguiente paso fue comparar la distribución geográfica de estos animales con diferentes variables, incluyendo áreas boscosas, rangos de grandes depredadores, la temperatura y la distribución de las moscas tse-tsé y los tábanos.
Después, examinaron dónde se ubican los animales rayados y superpusieron estas variables. Tras el análisis de las hipótesis, los científicos descartaron todas menos una: la de las moscas chupadoras de sangre. “Comprobamos más creación de rayas en partes del mundo donde los mosquitos son más molestos”, afirmó Tim Caro, profesor y autor del estudio.
Pero, ¿por qué las cebras evolucionaron así mientras otros mamíferos no lo hicieron? A diferencia de otros mamíferos africanos de pezuña, estas tienen el pelo más corto que la longitud del aparato bucal de los mosquitos, así que pueden ser más susceptibles a la irritación por las picaduras.