El derecho a publicar ideas ‘malas’

Larry Flynt fue demandado por injurias por un célebre pastor. La Corte Suprema dijo que las figuras públicas no pueden reclamar por afectación de su honra.

06 abril 2014.

La polémica sobre la aparición de mujeres desnudas en la prensa es tan vieja como vieja es la historia de la prensa. Igual de antigua como antiguo es el debate sobre el derecho de los ciudadanos a afectar la honra de funcionarios o a expresar opiniones condenables.

La discusión, además, ha estado influida por las condenas a la llamada ‘cosificación’ de la mujer, es decir a su reducción a calidad de objeto. En otras palabras, por el feminismo.

En Ecuador, sin embargo, este tema ha sido muy poco debatido desde la perspectiva de las libertades y de la importancia de que estas libertades pueden tener en la construcción de una sociedad plural.

Sin duda una de las historias que más ha influido en esta discusión, desde esa lógica, es la del magnate de la industria pornográfica Larry Flynt, a quien la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. le dio la razón en 1988, en un juicio que se popularizó en el mundo por la película ‘El pueblo vs. Larry Flynt’, de Milos Forman.

Larry Flynt, propietario de la revista pornográfica Hustler, fue demandado por Jerry Fal­well, un célebre pastor evangélico, por haber dañado su imagen y su reputación en una parodia de aviso de Campari, publicado en la revista, en la que aparecía un falso diálogo donde hablaba de su “primera vez”.

La victoria de Flynt en el juicio se convirtió, no solo en EE.UU. sino en casi todo Occidente, en un hito para el ejercicio de la libertad de expresión y en un argumento para su defensa. Si hubiera perdido el juicio, como dijo en 1996 Frank Rich, en el New York Times, el delito de difamación se hubiera potenciado en tal forma que hubiera paralizado de pavor a cualquier escritor, caricaturista o cómico que se hubiera burlado de una figura pública.

La controversia comenzó en 1983, cuando Hustler publicó una parodia de publicidad de Campari que involucraba las “primeras veces” de personalidades públicas. Aunque la idea de “primeras veces” se refería a la primera vez que se probaba el licor, el aviso tenía una clara connotación sexual.

Hustler pintaba a un Jerry Falwell confesando una relación incestuosa con su madre. Falwell demandó a Hustler por USD 45 millones, alegando invasión de privacidad, injuria y afectación emocional. Una corte federal condenó a Flynt a pagar USD 200 000 al pastor.

El caso pasó luego a la Corte Suprema de Justicia. La Corte, en opinión de su presidente, William Rehnquist, estableció que la Primera Enmienda de la Constitución de EE.UU. asegura que la libertad de expresión está por encima de la pretensión de las personalidades públicas a no ser injuriadas. Además de que uno de los fundamentos de la Enmienda es la protección de las ideas “ofensivas o desagradables”.

Según David L. Hudson, profesor de Derecho de la Universidad de Vanderbilt, la decisión de la Corte protegió así a la burla a personalidades públicas de cualquier forma de censura.

La relevancia del caso se sintetiza en una frase de Woody Harrelson, el actor que hace de Flynt en la película: “Si la Primera Enmienda protege a una bolsa de basura como yo, entonces va a protegerlos a todos ustedes. Porque soy el peor”.

El mismo Flynt, en un programa de video del Huffington Post, grabado en el 2013, reiteró en esta frase el significado de lo que fue su lucha: “La libertad de expresión no se reduce a la libertad de expresar las ideas que nos gustan y con las que estamos de acuerdo, sino a la libertad de expresión de lo más abominable de todos los pensamientos”.

Y es que, en efecto, Flynt -en medio de la atmósfera moralista y puritana de la era Reagan en EE.UU.- representaba todo lo abominable que una persona podía ser. Se había enriquecido inmensamente explotando a mujeres, había tenido una vida sexual promiscua que tal vez le significó la muerte a una de sus esposas y que había incluido relaciones homosexuales. Además, había popularizado su revista publicando fotos de la primera dama Jackie Kennedy desnuda. Del otro lado estaba la figura de un pastor prestigioso y con fama de hombre piadoso. El juicio representaba para muchos el enfrentamiento entre la corrección del pastor Falwell y la figura aborrecible de Flynt.

El resultado del juicio sentó el precedente de que las ideas no pueden ser censuradas, por más viles que sean ni por más aborrecibles que sean sus propagadores. Y que por más odiosas que sean las ideas, nadie, peor aún el Estado, puede decidir cuáles tienen derecho a circular y cuáles no.

Martín Pallares. Editor
mpallares@elcomercio.com


En este supuesto aviso de Campari, el pastor Jerry Falwell aparece como si hubiera cometido incesto con su madre.

VISITE TAMBÍEN: